Una investigadora descubre que una imagen en un papiro funerario egipcio fue corregida con pigmento blanco. Así es el peculiar «típex» identificado en el Libro de los muertos de Ramose.
El trazo sobre el papiro parecía correcto al principio. La figura, hierática y llena de color, avanzaba junto a la divinidad en forma de chacal en una escena que el artista había compuesto con maestría para acompañar al difunto en su tránsito al más allá. Sin embargo, algo no encajaba. Quizá la posición, quizá el detalle de un atributo, quizá un simple fallo de ejecución. Entonces, lo notó: sí, se trataba del cuerpo del dios cánido.
Aun así, el artista no descartó el papiro. En su lugar, prefirió recurrir al ingenio. Corrigió el error usando una sustancia blanca, que aplicó con maña sobre el cuerpo del animal. Hoy, más de 3300 años después, la tecnología ha permitido recuperar ese gesto largamente olvidado. Un análisis científico ha revelado que un papiro funerario egipcio conservó durante milenios una corrección realizada con un material similar al “típex”.
Hace 3300 años, un escriba corrigió la ilustración de una viñeta usando una sustancia líquida de color blanco.
Un papiro del Libro de los Muertos en el Museo Fitzwilliam
El documento protagonista de este hallazgo pertenece a la colección del Museo Fitzwilliam de la Universidad de Cambridge y se inscribe en la tradición del Libro de los Muertos, un corpus de textos e imágenes funerarias ampliamente difundido en el Imperio Nuevo egipcio. El papiro se asocia al oficial Ramose, quien aparece mencionado en el documento. Como es habitual en los ejemplares más ricos del Libro de los muertos, la obra combina texto jeroglífico con escenas ilustradas que representan episodios vinculados al más allá. Aunque el texto se descubrió en 1922 durante la excavación de la tumba de Ramose, el descubrimiento de la inusual corrección surge de un análisis reciente.
El papiro corregido con «típex» pertenece a la colección del Museo Fitzwilliam de la Universidad de Cambridge y se inscribe en la tradición del Libro de los Muertos.
El elemento central del descubrimiento lo ocupa una corrección detectada en una de las viñetas. En ella, Ramose aparece representado junto a una divinidad con forma de chacal, una iconografía característica del contexto funerario egipcio.
La responsable del hallazgo fue Helen Strudwick, curadora responsable de la exposición «Hecho en el antiguo Egipto» («Made in Ancient Egypt»). Mientras seleccionaba y preparaba los materiales para la exhibición, notó que una escena del papiro se había modificado ya en la Antigüedad. Una zona concreta del cuerpo del chacal, perfectamente identificable, se había cubierto con un pigmento blanco para estilizarla.
Cuerpo del chacal, cuya forma se ha corregido usando una pasta blanca. Fuente: The Fitzwilliam Museum, University of Cambridge
La escena corregida muestra a Ramose, quien aparece representado junto a una divinidad con forma de chacal, una iconografía característica del contexto funerario egipcio.
Un “típex” antiguo: el uso de pigmento blanco corrector
El análisis científico del papiro ha permitido identificar la naturaleza de esta sustancia correctora. Se trata de una mezcla rica en compuestos minerales, probablemente basada en yeso o calcita, que proporcionaba una superficie sobre la que volver a escribir. El procedimiento recuerda en gran medida al corrector moderno, aunque su composición y aplicación respondían a las técnicas y necesidades propias del antiguo Egipto. La clave estaba en lograr una cobertura suficiente sin dañar el papiro ni comprometer la adherencia de la nueva pintura. Con ello, se obtenía una superficie reutilizable que ocultaba el error sin necesidad de desechar el documento.
El descubrimiento ha sido posible gracias al uso de técnicas científicas avanzadas, en particular la espectrometría. Este método permite analizar la composición química de los materiales sin dañar el objeto. Mediante este tipo de análisis, los investigadores pudieron identificar la presencia del pigmento blanco y distinguirlo de las capas de tinta que el escriba había aplicado previamente. De este modo, la espectrometría ha permitido tanto confirmar que se trataba de una corrección como reconstruir la secuencia de intervención sobre la superficie del papiro.
La sustancia correctora se ha identificado como una mezcla rica en compuestos minerales, probablemente basada en yeso o calcita.
Un proceso de trabajo más flexible de lo esperado
El hallazgo aporta información relevante sobre las prácticas de los escribas y artistas egipcios. Tradicionalmente, los papiros funerarios se han interpretado como productos acabados, ejecutados con gran precisión.
Sin embargo, este caso muestra que el proceso podía incluir ajustes. La existencia de correcciones indica que los errores no implicaban necesariamente descartar el trabajo, sino que podían ser solucionados directamente sobre el soporte.
Esto sugiere una dinámica de trabajo más flexible. La producción de estos documentos, especialmente en contextos donde podían elaborarse múltiples ejemplares, admitía intervenciones correctivas durante la ejecución.
Implicaciones del hallazgo: más allá de la anécdota
Aunque el uso de un “típex” antiguo pueda parecer una mera anécdota, el hallazgo demuestra que los artistas egipcios disponían de recursos técnicos para modificar sus obras sin tener que rehacerlas. En el caso de papiros laboriosos como este, el recurso a métodos de corrección aseguraba el ahorro de tiempo y dinero.
El caso, además, invita a los egiptólogos a que analicen otros papiros desde la óptica del error y la corrección. Es posible que existan más ejemplos similares que aún no hayan sido identificados. El estudio, por tanto, abre una nueva vía de investigación sobre las prácticas de escritura y rectificación en la Antigüedad.
En el caso de papiros laboriosos como este, el recurso a métodos de corrección aseguraba el ahorro de tiempo y dinero.
Un error oculto durante más de tres milenios
El papiro del Museo Fitzwilliam demuestra que incluso en contextos altamente codificados como el del Libro de los Muertos, el proceso de creación podía incluir ajustes y modificaciones. La corrección de la escena de Ramose junto al dios chacal constituye una evidencia directa de la intervención consciente durante la ejecución de la obra. Lejos de ser un producto inmutable, la escritura e ilustración de papiros se muestran como un proceso en desarrollo.
Gracias a la combinación del análisis técnico con el estudio histórico, hoy es posible reconstruir ese proceso. Un simple error corregido con pigmento blanco se convierte así en una clave para comprender mejor cómo trabajaban los escribas y artistas del antiguo Egipto.
Referencias
• Thorsberg, Christian. 2026. “The Egyptians Used an Ancient Version of Wite-Out to Correct Their Mistakes on This Papyrus Scroll 3,300 Years Ago”. Smithsonian Magazine. URL: https://www.smithsonianmag.com/smart-news/the-egyptians-used-an-ancient-version-of-wite-out-to-correct-their-mistakes-on-this-papyrus-scroll-3300-years-ago-180988331/
• 2026. “Ancient Egyptian Tipp-Ex Found on Papyrus at UK Fitzwilliam Museum”. The Art Newspaper. URL: https://www.theartnewspaper.com/2026/03/09/ancient-egyptian-tipp-ex-found-on-papyrus-at-uk-fitzwilliam-museum
• Exposición Made in ancient Egypt. URL: https://www.fitzmuseum.cam.ac.uk/plan-your-visit/exhibitions/made-in-ancient-egypt
Fuente: muyinteresante.es

