Este dicho alude a la predestinación y al carácter o temperamento innato de las personas. Significa que alguien con una naturaleza o un destino marcado manifestará su esencia en cualquier circunstancia, por más que intente disimularlo o cambiar de ambiente.
Es una variante del clásico refrán mexicano «el que nace para tamal, del cielo le caen las hojas».
Origen del refrán
Forma parte de la rica tradición de paremias o refranes con temas culinarios y agrícolas muy arraigados en el idioma español. Su génesis es popular y anónima, producto de la transmisión oral en zonas rurales de Hispanoamérica y España. Utiliza la metáfora de la huerta para explicar que, así como el picor del pimiento es inherente a su especie y se notará incluso en una ensalada mixta, el destino o la personalidad de un individuo es inalterable y saldrá a relucir sin importar el contexto.
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