El centro médico ubicado en Palermo anunció el cierre de los servicios de Obstetricia y Neonatología. La decisión responde a la baja sostenida de la natalidad y forma parte de una reestructuración para ampliar áreas quirúrgicas y de atención ambulatoria.
El Sanatorio Finochietto, ubicado en el barrio porteño de Palermo, cerró su servicio de maternidad y dejó de prestar servicios de Obstetricia y Neonatología. En la institución explicaron que la decisión responde al descenso sostenido de la natalidad y forma parte de una reestructuración orientada a fortalecer prestaciones de mayor demanda.
En el lugar donde hasta hace poco funcionaban salas vinculadas al nacimiento y al cuidado de recién nacidos, el sanatorio proyecta instalar nuevos quirófanos y Unidades de Cuidados Ambulatorios (UCAs).
Las autoridades del sanatorio explicaron que el cierre responde al impacto que tuvo la caída sostenida de la natalidad, una tendencia que no solo afecta a la Argentina, sino que se replica a nivel mundial y que comenzó a modificar decisiones dentro del sistema de salud.
Para las familias que estaban siendo atendidas allí, el centro médico informó que se implementó un protocolo de derivación hacia otras instituciones de la Ciudad para garantizar la continuidad de los embarazos, partos y controles neonatales.

La decisión del Finochietto aparece como una señal concreta de un fenómeno que viene creciendo desde hace más de una década. En la Argentina, los nacimientos comenzaron a descender de forma sostenida desde 2014 y el proceso se aceleró después de la pandemia.
El dato ya no solo preocupa por su impacto poblacional futuro: también empieza a modificar negocios, servicios y estructuras que históricamente estuvieron pensadas para otro escenario demográfico.
Para mantener estable una población, la tasa de fecundidad suele ubicarse alrededor de 2,1 hijos por mujer. Hoy, en la Argentina, ese indicador ronda 1,2 hijos por mujer, uno de los niveles más bajos registrados.
La tendencia ya genera efectos visibles. Menos nacimientos implican menos demanda en maternidades, jardines maternales, productos para primera infancia y determinados servicios médicos. Al mismo tiempo, crecen sectores vinculados al envejecimiento poblacional y al cuidado de adultos mayores.
El economista y especialista en desarrollo productivo Daniel Schteingart había advertido meses atrás que la transición demográfica generará “ganadores y perdedores” y que tanto la salud como la educación serán dos de los sectores que más deberán transformarse.
Las proyecciones internacionales muestran que el fenómeno está lejos de ser exclusivamente argentino. Investigaciones difundidas por la revista científica The Lancet y elaboradas por especialistas de la Universidad de Washington anticipan que hacia fines de siglo la enorme mayoría de los países tendrá niveles de fertilidad insuficientes para sostener el recambio poblacional.
Fuente TN

