La medida posterga hasta el 1 de julio la aplicación de los aumentos pendientes en los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. El Gobierno busca evitar un impacto inmediato en los surtidores.
El Gobierno nacional dispuso una nueva prórroga en la actualización de los impuestos que gravan los combustibles líquidos y el dióxido de carbono, una medida que busca moderar el impacto sobre los precios de la nafta y el gasoil en un contexto de desaceleración inflacionaria.
La decisión quedó oficializada a través del Decreto 405/2026, publicado en el Boletín Oficial, mediante el cual se extendió hasta el 1 de julio la aplicación de los incrementos pendientes correspondientes a las actualizaciones impositivas acumuladas durante 2024, 2025 y el primer trimestre de 2026.
Una actualización que vuelve a demorarse
La legislación vigente establece que los montos de estos tributos deben actualizarse trimestralmente en función de la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) informado por el Indec. Sin embargo, desde hace varios años los distintos gobiernos han optado por diferir parcial o totalmente esos ajustes para evitar un traslado inmediato a los surtidores.
La última prórroga vencía el 31 de mayo de 2026. Con el nuevo decreto, el Ejecutivo extendió el congelamiento durante todo junio, por lo que los aumentos acumulados seguirán sin aplicarse por al menos un mes más.
Qué impuestos están involucrados
La medida alcanza al Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y al Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), que inciden directamente en el precio de la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.
Además, también se mantiene sin cambios el esquema diferencial que beneficia al consumo de gasoil en regiones de la Patagonia y otras zonas específicas del país, entre ellas el departamento mendocino de Malargüe.
El argumento del Gobierno
En los considerandos del decreto, el Ejecutivo sostuvo que la decisión responde al objetivo de «continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible».
De esta manera, el Gobierno busca evitar que la actualización completa de los tributos genere una presión adicional sobre la inflación y los costos de transporte y logística.
Qué puede pasar desde julio
Si no se dicta una nueva postergación, a partir del 1 de julio comenzarán a regir los incrementos acumulados de los impuestos a los combustibles que permanecen pendientes desde 2024, 2025 y el primer trimestre de este año.
Esto podría traducirse en un aumento significativo en los precios de la nafta y el gasoil, aunque el impacto final dependerá también de la política comercial de las petroleras y de la evolución del mercado energético durante las próximas semanas.
Fuente Mdzol.com

