Por primera vez en más de una década y en el marco del acuerdo comercial, Estados Unidos excluyó a la Argentina de la Priority Watch List (Lista de Vigilancia Prioritaria), la categoría más crítica de su informe anual sobre propiedad intelectual, y fue trasladada a la Watch List (Lista de Vigilancia). El país figuraba en la “lista negra” desde hace más de 10 años y acumulaba observaciones durante tres décadas por distorsiones en el comercio provocadas por la falta de respeto a los derechos de autor y patentes.
La decisión se conoció tras la firma del Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíproca (ARTI) entre ambas naciones en febrero de 2026, por el cual el gobierno argentino asumió compromisos para elevar los estándares de protección y aplicación de la propiedad intelectual. El documento oficial de la Oficina del Representante de Comercio de EE.UU. destaca que el ARTI “beneficiará a los innovadores y creadores estadounidenses al mejorar la protección de la propiedad intelectual (PI) y priorizar la aplicación contra el robo de PI”. Entre los compromisos, el país se obligó a avanzar en tratados internacionales clave.
Bajo la perspectiva de la Oficina, la Argentina derogó limitaciones “excesivamente amplias” sobre la materia patentable, las cuales incluían directrices de examen de patentes que rechazaban automáticamente solicitudes para categorías de invenciones farmacéuticas que “son elegibles para patente en otras jurisdicciones y exigían que los procesos para la fabricación de compuestos activos divulgados en una especificación fueran reproducibles y aplicables a escala industrial”.
El informe detalla una serie de medidas adoptadas porel país para salir de la lista prioritaria. Entre ellas, elabora “informes sobre la viabilidad de un régimen de protección de datos y sobre las causas de retrasos en el proceso de concesión de patentes”. Además, fortalece la aplicación penal mediante “sanciones disuasorias, incluyendo multas mayores y penas de prisión para la falsificación cometida por redes criminales organizadas”. El acuerdo prevé también dotar de autoridad de oficio a las agencias fronterizas, establecer un organismo de coordinación para la aplicación de propiedad intelectual y modificar la legislación local para apoyar acciones civiles efectivas, incluso habilitando medidas cautelares contra la piratería de derechos de autor.
El canciller Pablo Quirno y su par estadounidense, Jamieson Greer, durante la firma del acuerdo comercial con Estados Unidos.
En el terreno operativo, el compromiso argentino incluye “aumentar los operativos e incautaciones en mercados y centros de distribución notorios”, así como el desarrollo de una estrategia nacional de aplicación para combatir la piratería y la falsificación. El país se comprometió a “recopilar y publicar estadísticas trimestrales sobre la aplicación de PI, aplicar la responsabilidad de los propietarios de inmuebles cuyos inquilinos vendan productos falsificados o pirateados y promover la cooperación entre los proveedores de servicios de Internet (ISP), titulares de derechos y otras partes interesadas”. Según el texto, se busca también “investigar y perseguir penalmente a los operadores de sitios web radicados en la Argentina dedicados a la piratería comercial de derechos de autor”.
El acuerdo suscripto con Estados Unidos contiene cláusulas nuevas en materia de comercio agroalimentario. La Argentina preservará el acceso al mercado estadounidense para productores de quesos y carnes que emplean nombres comunes, con el fin de que “el acceso al mercado no se restrinja únicamente por el uso de ciertos términos de quesos y carnes”. El país asumió además “compromisos para establecer estándares sólidos de transparencia y equidad en la protección de las indicaciones geográficas (IG) y asegurar que productos estadounidenses puedan seguir usando términos que han sido protegidos injustamente como IG”.
Un cambio central se dio en marzo de 2026, cuando el país derogó “limitaciones excesivamente amplias sobre la materia patentable para patentes farmacéuticas”, entre ellas directrices que “rechazaban automáticamente solicitudes de patente para categorías de invenciones farmacéuticas que sí son patentables en otras jurisdicciones”.
En efecto, el Gobierno eliminó a mediados del mes pasado una resolución dictada en 2012 que imponía restricciones al otorgamiento de patentes para medicamentos. Desde ahora, la facultad de decidir sobre la concesión de estas patentes recaerá exclusivamente en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), que evaluará cada solicitud de manera individual, sin los límites previos que regían hasta la fecha.
Mediante una resolución conjunta, el ministro de Salud, Mario Lugones, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el titular del INPI, Carlos María Gallo, anularon la normativa de 2012 que establecía las “Pautas para el examen de patentabilidad de las solicitudes de patentes sobre invenciones químico-farmacéuticas”, un compendio de requisitos técnicos para la aprobación de este tipo de patentes. La nueva disposición, publicada en el Boletín Oficial, establece que el INPI “determinará en cada caso la procedencia de la patentabilidad de las invenciones”.
Pese a los avances reconocidos, el reporte de la Oficina del Representante de Comercio de EE.UU. advierte que el país “sigue presentando desafíos históricos a las industrias intensivas en PI, incluidas las estadounidenses”. Persisten dificultades en la aplicación de derechos de propiedad intelectual tanto en mercados físicos como en línea. El informe identifica otra vez a “La Salada y Barrio Once en Buenos Aires” como mercados notorios, mientras que las plataformas digitales asociadas con esos centros continúan distribuyendo productos falsificados y pirateados. En 2025, una orden judicial habilitó 60 operativos simultáneos en La Salada y zonas cercanas, con múltiples detenciones, pero la policía local “generalmente no actúa de oficio y los procesos pueden estancarse en excesivas formalidades”.
PUBLICIDADEstados Unidos alienta a la Argentina a aplicar medidas para limitar la venta de productos ilegales en ferias como La Salada u el barrio porteño de Once.
Sobre la piratería digital, el documento resalta que “una operación conjunta de la Unidad de Ciberdelitos de la Fiscalía Provincial de Buenos Aires y la Policía Federal desmanteló un prominente servicio ilegal de IPTV llamado Magis TV Pro, con cuatro arrestos y una condena”. No obstante, la piratería en línea sigue creciendo y “la aplicación de PI en línea en la Argentina consiste principalmente en que los titulares de derechos intentan convencer a los ISP argentinos para que eliminen contenidos infractores u obtener medidas cautelares en procesos civiles, ambos procedimientos lentos y con eficacia limitada”.
Entre las recomendaciones, Estados Unidos alienta a la Argentina a “aplicar la responsabilidad de los propietarios de inmuebles y fortalecer la aplicación contra la venta de bienes infractores” en mercados como La Salada y Barrio Once, así como a modificar la ley de marcas para aumentar las sanciones penales por falsificación cometida por redes criminales.
Fuente: infobae.com

