En San Telmo, la creadora de la Rogel abrió su primer local: más de un kilo de dulce de leche por torta y un nuevo alfajor bien goloso

En San Telmo, la creadora de la Rogel abrió su primer local: más de un kilo de dulce de leche por torta y un nuevo alfajor bien goloso

  • La inventó en 1964 y se convirtió en un suceso replicado en cientos de confiterías.
  • El mercado del barrio aloja el comercio donde se puede probar la fórmula original.

En 1964, en un departamento de Recoleta, Charo Balbiani untó dulce de leche entre capas finísimas de masa y escribió un nuevo capítulo en el libro de la repostería y pastelería argentina. Ese primer Rogel, de ocho capas, más de un kilo de dulce de leche y merengue italiano, tardó sesenta años en tener un hogar propio. Pero a principios de abril eso cambió, abrió en San Telmo, barrio donde nació Charo, el primer local con atención al público especializado en esta torta tan nuestra.

Está ubicado dentro del Mercado de San Telmo, en la zona con más locales de dulce de leche por metro cuadrado de la Ciudad. Once tiendas, tres marcas en solo dos cuadras. Pero el diferencial se ve antes de probarlo: las capas doradas apiladas con precisión, el dulce de leche asomando entre cada una y el merengue coronando la torta.

Los domingos no se puede caminar por los pasillos del mercado. Los turistas se acercan atraídos por las capas, no entienden qué están mirando, lo prueban y se les abren los ojos. Piden porción para llevar. Los porteños se asombran de hallar la familia que lo inventó y cuando descubren a Charo en el local le piden los secretos de la receta y por supuesto, una foto.

El primer local de Rogel en San Telmo

Charo nació en San Telmo. De chica lo caminaba, lo conocía de memoria. Décadas después, el barrio cambió, ella también. Pero la receta del Rogel, no.

Todo empezó en 1964 cuando un pariente diplomático trajo desde Holanda una torta milhojas con frutasCharo le cambió las frutas por dulce de leche. Así nació lo que primero llamó Alfajor norteño y que el mundo conoce hoy como Rogel.El local de Rogel en el Mercado de San Telmo. Foto: Guillermo Rodriguez Adami. El local de Rogel en el Mercado de San Telmo. Foto: Guillermo Rodriguez Adami.

La marca llegó después, de casualidad: una pastelera llamada Rogelia vendía sus máquinas y su nombre. La familia compró las dos cosas. «Nos dimos cuenta que la marca no era de nadie, pero ya la habíamos comprado», cuenta Charo.

Durante décadas el Rogel conquistó restaurantes, cafeterías y el Hipódromo de Palermo, donde los rogelitos acompañaban los sándwiches de pavita en la tribuna oficial. En 2019, la pandemia obligó a cerrar la fábrica. Javier, uno de los hijos de Charo, retomó el legado con nueva maquinaria, tienda online y la fábrica en Villa Urquiza. Era el regreso. Pero faltaba algo.

Faltaba un local a la calle. El primero en sesenta años. «En estas dos cuadras hay once locales de dulce de leche, entre tres marcas», dice Javier. La zona es la más saturada de dulce de leche por metro cuadrado de la Ciudad. No les importó. Cuando apareció el local, no dudaron.El Rogel original, con merengue, se vende entero o por porciones. Foto: Guillermo Rodriguez Adami.El Rogel original, con merengue, se vende entero o por porciones. Foto: Guillermo Rodriguez Adami.

El diferencial no necesita explicación. Alcanza con pararse frente al mostrador y mirar las capas doradas apiladas con precisión milimétrica, el dulce de leche asomando entre cada una, el merengue coronando la torta. Más de un kilo de dulce de leche por torta.

La apuesta funcionó. Pero claro, para un local en semejante lugar había que apostar por otros productos: «Cuando vienen y prueban el licor les encanta, nos dijeron: nos cayó la venta de licor a todas», cuenta Javier. El licor de Rogel ($ 26.000), hecho con dulce de leche La Serenísima fue la sorpresa del local. Querían reproducir el sabor del Rogel en un trago. La masa era imposible de replicar, pero el sabor a merengue quedó. «A la noche te vas a dormir abrazadito», promete Javier.

El espacio elegido para semejante apertura es, entrando por la calle Defensa, el segundo local a la derecha, tiene la ventaja que se ve desde la calle. A pesar de ser pequeño es llamativo, el color azul francia contrasta con el blanco y el dulce de leche y el Rogel hacen las veces de anzuelo.Turistas se acercan a probar el licor de dulce de cleche. Foto: Guillermo Rodríguez Adami. Turistas se acercan a probar el licor de dulce de cleche. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.

En el local tienen siete productos. El más popular es el Rogel clásico por porción. Los visitantes del mercado compran su pedazo y lo van comiendo mientras pasean por los pasillos. Las tortas enteras ($ 50.000) se venden en dos versiones, con merengue italiano o con fondant. Completan la carta las mini tortas de merengue ($ 12.000) y los rogelitos, que se venden por unidad o en un pote de tres.

La novedad exclusiva del local es el Alfajor San Telmo ($ 6.000), un producto pensado para el barrio y para el ritmo del mercado. Es un Rogel individual de cuatro capas en vez de ocho, con fondant, diseñado para comer con la mano caminando. «Es un Rogel pequeño, prêt-à-porter», lo define Javier.

Los domingos el mercado explota. «El domingo se trabaja el triple que cualquier otro día, el sábado el doble que un día de semana», dice Javier. El turismo es brasilero, paraguayo, europeo, norteamericano y del interior del país. Todos se acercan por las capas, ninguno sabe bien qué está mirando. Piden la porción ($ 8.000) y lo llevan.El alfajor San Telmo. Una versión especial pensada para la apertura de este nuevo local. Foto: Guillermo Rodríguez Adami. El alfajor San Telmo. Una versión especial pensada para la apertura de este nuevo local. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.

Los porteños reaccionan distinto. Se asombran de encontrar a la familia que inventó el Rogel detrás del mostrador. Cuando descubren a Charo, le piden los secretos de la receta y una foto. Ella, que durante años se resistió a las fotos, ahora accedió a que pusieran su imagen hasta en la camioneta de reparto, no tuvo mucha opción, los 22 nietos votaron a favor.

Para Charo el cierre es redondo. Nació en San Telmo, lo caminó de chica, lo vio cambiar. «Nunca me imaginé abrir un local acá», dice. Ahora está ahí, en el barrio de siempre. En breve abrirán un segundo local en San Isidro.

Rogel, Defensa 961, Mercado de San Telmo. Todos los días de 10 a 19 hs. Instagram: @rogel_argentina

Fuente Clarin

Scroll al inicio