La Casa Rosada quiere fijar en la Cámara Alta un cronograma de sesiones separadas para evitar acumular proyectos. El proyecto que establece un régimen especial para inversiones destinadas a nuevas industrias será la primera prioridad en septiembre. Luego buscará reactivar la reforma política.
El Gobierno reordena su agenda legislativa después de conseguir en Diputados la media sanción de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y de Inocencia Fiscal II yconcentrará durante las próximas semanas buena parte de sus esfuerzos en el Senado. La Casa Rosada busca establecer un cronograma escalonado para avanzar con el Súper RIGI, la reforma política y otros proyectos que ya se encuentran en distintas etapas de negociación.
En Balcarce 50 reconocen que la Cámara alta se convirtió en el principal embudo de la agenda oficial por la cantidad de iniciativas acumuladas y por la necesidad de negociar cada votación con bloques provinciales y sectores dialoguistas. Patricia Bullrich tiene la instrucción de ordenar las prioridades y evitar que las diferencias sobre un proyecto condicionen el resto del temario. “La estrategia es acumular en Senado”, expresan.
La primera escala será la sesión de este jueves, centrada principalmente en pliegos judiciales y acuerdos internacionales. El oficialismo busca aprobar una nueva tanda de designaciones para la Justicia, entre las que aparecen las de Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola para la Cámara Federal porteña. El esquema funciona además como antesala del cronograma que la conducción libertaria pretende desplegar en septiembre. “Los votos para los pliegos están”, agregan.
La prioridad inmediata para el mes próximo será el Súper RIGI. El oficialismo buscará terminar de cerrar modificaciones, obtener el dictamen y llevar la iniciativa al recinto durante los primeros días de septiembre. El proyecto ya tiene media sanción de Diputados y establece un régimen especial para inversiones de gran escala destinadas a nuevas industrias y cadenas de valor. Si el Senado introduce cambios, deberá regresar a la Cámara baja.
La estrategia que impulsa Bullrich apunta a realizar sesiones separadas con temarios más concentrados, en lugar de acumular una gran cantidad de iniciativas en una misma jornada. En el oficialismo sostienen que esa dinámica permite aislar los conflictos, conocer con mayor precisión los votos disponibles y evitar que una diferencia sobre una ley termine poniendo en riesgo otras iniciativas.

Ese criterio marcó una de las diferencias internas en las reuniones de coordinación legislativa de las últimas semanas. En la Casa Rosada reconocen que Martín Menem suele optar en Diputados por sesiones extensas y temarios amplios para concentrar acuerdos y concesiones en una misma negociación. En el Senado pretenden aplicar una lógica distinta debido a la composición más ajustada de la Cámara y a la autonomía de los bloques provinciales.
La reforma política será otro de los ejes que el oficialismo buscará reactivar en comisiones durante septiembre. El tema fue analizado en la última mesa política y la decisión fue avanzar primero sobre los distintos capítulos del paquete electoral y dejar para una instancia posterior la discusión más sensible: la suspensión de las PASO.
La secuencia responde a una evaluación parlamentaria. La Casa Rosada quiere evitar que la discusión sobre las primarias bloquee desde el inicio el resto de la reforma y pretende utilizar las primeras reuniones para medir posiciones, negociar modificaciones y construir una base de apoyo. La suspensión de las PASO sigue siendo una prioridad política para el Ejecutivo, pero no será el primer punto que buscará forzar en comisión.
En otro nivel de avance aparece la reforma de la Ley de Salud Mental, que Bullrich viene negociando con referentes provinciales y sectores de la oposición dialoguista. En Nación aseguran que el proyecto está “avanzado”, aunque la versión original sufrió modificaciones durante las conversaciones y todavía resta consolidar una mayoría antes de fijar una fecha para llevarlo al recinto.
La Casa Rosada ubica en una situación similar a la reforma de la Ley General de Sociedades, impulsada por el Ministerio de Desregulación. El texto ya atravesó reuniones informativas y sigue bajo negociación con los aliados, que plantearon objeciones a distintos artículos. El oficialismo apunta a incorporar cambios antes de intentar cerrar un dictamen.

Más atrás en el cronograma aparecen los cambios en Etiquetado Frontal y la denominada Ley Hojarasca. Esta última ya cuenta con dictamen en el Senado y tiene media sanción de Diputados, pero en el oficialismo todavía no dan por asegurados los votos para convertirla en ley. La intención es evitar llevar al recinto proyectos cuyo resultado no esté previamente encaminado.
Zonas Frías constituye otro capítulo de la negociación. En la Casa Rosada se muestran confiados en haber reunido los respaldos necesarios después de las conversaciones con gobernadores del norte, aunque todavía no existe una fecha tentativa para tratar la iniciativa. “Los votos los juntó Santilli, él sabe si están o no”, responden en otros sectores de Nación al ser consultados sobre el poroteo.
El jefe de Gabinete tendrá este jueves una nueva instancia de negociación con los gobernadores de la Región Centro: Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora y Rogelio Frigerio. Entre los temas previstos aparecen el esquema de subsidios energéticos y la modificación del régimen de Zonas Frías. El Gobierno busca separar esa discusión de la implementación de beneficios eléctricos para las zonas de altas temperaturas, que prevé instrumentar por vía administrativa.
A esa agenda del Senado se sumarán ahora la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central e Inocencia Fiscal II, luego de la media sanción obtenida en Diputados. El Ejecutivo todavía deberá definir en qué momento incorporará ambos proyectos al cronograma de la Cámara alta y buscará evitar que su llegada desordene las prioridades ya fijadas para el comienzo de septiembre.
Diputados, mientras tanto, entrará en una etapa distinta. La Casa Rosada prepara el envío de la reforma del mercado de capitales y pretende abrir su tratamiento antes de que el Presupuesto 2027 concentre la negociación parlamentaria. Con ese esquema, el Gobierno busca dividir el trabajo: acelerar en el Senado las leyes que ya tienen recorrido legislativo y reservar la Cámara baja para los próximos proyectos económicos y para el debate presupuestario que comenzará en septiembre.
Fuente TN

