Signo de la transformación demográfica que estamos viviendo, a esta voluntad de mantenerse activo más allá de la edad tradicional de retiro le falta la adecuación del mercado. El estudio se hizo a partir de 300 casos en el AMBA
“El 85% de las personas mayores de 50 quiere seguir trabajando pero el mercado laboral no se ha adaptado a la nueva realidad”: es la conclusión del estudio realizado por The Silver Lab, a partir de una muestra de más de 300 hombres y mujeres mayores de 50 años del AMBA.
El corte en los 50 años se fijó siguiendo los parámetros de la ONU para lo que se llama Economía Silver. Pero si se restringen los resultados a la franja de entre 61 y 70 años, el porcentaje es el mismo que el promedio: 85%. A partir de los 71 baja a 69%, lo que sigue siendo una muy alta proporción.
Por otro lado, si pierden el trabajo, los silver enfrentan grandes dificultades para reinsertarse en el mercado laboral donde el criterio de edad —por no decir prejuicio— pesa todavía mucho en los parámetros de reclutamiento de los empleadores. Por lo tanto, perder el empleo a los 50 años sigue siendo drámatico.
¿No se verifica todavía un cambio de actitud en los empleadores respecto del criterio de edad? ¿Una mirada más adaptada a la nueva longevidad?
“Creo que hay un discurso de que sí, pero en los hechos no se traduce en un cambio significativo”, responde Alejandra Bicocchi, fundadora de The Silver Lab, ante la consulta de Infobae. “Hay un discurso de inserción e igualdad pero en la práctica todo se sigue mirando con los criterios tradicionales. Muchos head hunters me dicen ‘para tal o tal puesto me piden como condición buscar una persona de una edad determinada’”.
Alejandra Bicocchi, The Silver Lab
Otro dato interesante del estudio es que el 84% de las personas relevadas pertenecientes a ese rango etrario aprendió algo nuevo durante los últimos tres años. Esto contradice el prejuicio asociado a la edad: la incapacidad para actualizarse o la falta de interés por las nuevas tecnologías por parte de las personas mayores. Para Bicocchi esto demuestra que “tenemos una generación que quiere aportar, que se sigue formando y que todavía tiene muchos años de vida activa por delante”. El problema no es la falta de talento disponible, sigue diciendo, sino “un mercado laboral capaz de reconocerlo e incorporarlo”.
Principales resultados del Mapa Silver 2026
• El 85% quiere trabajar, emprender o crear nuevos proyectos. (82% entre los 50 y los 60 años / 85% entre los 61 y los 70 / 69% a partir de los 71).
• El 83% volvería a trabajar si pudiera elegir cómo y cuándo hacerlo.
• El 68% de las personas jubiladas quiere desarrollar nuevos proyectos.
• El 84% aprendió algo nuevo durante los últimos tres años.
• El 40% atraviesa actualmente cambios relacionados con su trabajo o profesión.
El 84% de los +50 encuestados asegura haber aprendido algo nuevo en los últimos tres años (Imagen Ilustrativa Infobae)
A los 55, 60, 65 años una persona puede tener todavía dos o tres décadas de vida activa por delante. Sin embargo, señala el informe de Silver Lab, buena parte del mercado laboral continúa respondiendo a un modelo lineal: formación, desarrollo profesional y retiro, esquema que queda desactualizado ante la nueva longevidad.
Para medir la dimensión del problema —o de la oportunidad—, hay que tener en cuenta que el 34% de la población de la Ciudad de Buenos Aires tiene 50 años o más. “Se trata de una generación con experiencia, voluntad de mantenerse activa y capacidad para seguir aprendiendo y aportando, pero que todavía encuentra dificultades para ser incorporada a los procesos de selección y a las nuevas formas de trabajo”, dice el informe.
“Estos resultados derriban la idea del retiro pasivo. No estamos frente a una generación que perdió las ganas de trabajar sino frente a personas que quieren seguir aportando aunque posiblemente de una manera diferente: con mayor autonomía, flexibilidad y capacidad de elección”, dice Bicocchi.
La generación silver no perdió las ganas de trabajar; es el mercado laboral el que debe adaptarse a la nueva realidad (Magnific)
Según datos de la Encuesta Anual de Hogares (EAH) 202, en la Ciudad de Buenos Aires, donde la tasa general de desocupación fue del 5,8% en 2025, en el segmento conformado por mujeres de 50 a 59 años y varones de 50 a 64 años, la tasa de desocupación se ubicó en el 4,3%.
Pero, aunque parezca que el segmento +50 se encuentra en una situación más favorable, la realidad es que la dificultad de encontrar trabajo lleva a muchos a abandonar la búsqueda o bien a optar por el empleo informal o no declarado. Con lo cual dejan de ser considerados como desocupados.
El desaliento es frecuente en esa franja etaria, confrontada a barreras muy concretas: el sesgo de edad puede estar explícito en los avisos como también funcionar como un filtro automático in péctore en el reclutador.
La continuidad en la formación es esencial si se desea permanecer activo (Imagen Ilustrativa Infobae)
La paradoja es que con frecuencia las empresas manifiestan dificultades para encontrar talento, pero ello no se corresponde con una valoración acorde de la experiencia de un senior.
“De acuerdo con la OCDE, si bien las personas de 50 a 64 años presentan, en general, tasas de desempleo más bajas que otros grupos etarios, cuando pierden su empleo enfrentan mayores dificultades para reinsertarse en el mercado laboral y una mayor incidencia del desempleo de larga duración”, dice el informe.
El dato de que 84% de los encuestados aprendió algo nuevo en los últimos tres años es también significativo. “Queremos fomentar que estos adultos mayores se sigan capacitando para mantenerse competitivos frente a generaciones más jóvenes. La experiencia no basta. Es un valor importante, pero la tecnología avanza muy rápido. Si alguien mauyor de 60, 65, quiere seguir activo, debe seguir estudiando, capacitándose”.
“A partir de los 50 años, claramente las personas enfrentan discriminación por edad —sigue diciendo— y en muchas empresas persiste la tendencia a promover el retiro anticipado”.
Hay que combatir el edadismo, sostiene Alejandra Bicocchi y afirma que, por ejemplo, en Estados Unidos, es muy frecuente ver a personas de hasta 80 años atendiendo en recepciones o boleterías o en los mostradores de distintos establecimientos. Casi siempre son tareas de servicios, aptas para esas edades.
El cambio que hay que hacer es esencialmente cultural, dice, porque es cultural la actitud que existe actualmente frente a este tema. “Antes a los 60 te retirabas y te ibas a tu casa. Eso sigue estando en la cultura y en los reclutadores está esa idea. Estamos ante el desafío de transformar las mentalidades y para eso hay que trabajar mucho”.
Con una formación en Administración de Empresas y una larga experiencia laboral en marketing, fue a partir de la observación de que las marcas no les hablan de temas actuales a los adultos mayores, que se empezó a interesar en la economía plateada y en el mercado laboral silver.
Adultos mayores en diversos roles laborales: atención al cliente, cuidado infantil, jardinería y limpieza (Imagen Ilustrativa Infobae)
Aclara que el deseo de seguir activo por parte de los +60 no siempre significa una continuidad laboral absoluta: “A través del análisis de los datos observamos que estas personas no necesariamente quieren volver al mismo trabajo ni trabajar de la misma manera sino que buscan proyectos con mayor flexibilidad, autonomía y sentido. El desafío para las empresas es dejar de pensar la edad como un límite y comenzar a diseñar oportunidades capaces de aprovechar esa experiencia”.
La nueva longevidad hace necesario revisar la idea tradicional de retiro y pensar alternativas que se adapten a estas trayectorias profesionales más extensas, diversas y flexibles. “El desafío no es convencer a las personas mayores de 50 de que sigan activas. Los datos muestran que ya quieren hacerlo. El verdadero desafío es crear las condiciones para que puedan seguir participando”.
Fuente Infobae

