La vicejefa de Gobierno porteño habló sobre el desplome de la natalidad, cuestionó la ESI y el aborto, y pidió abrir un debate sobre la familia.
En Entrevistas MDZ, la vicejefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Clara Muzzio, analizó uno de los fenómenos demográficos que más la preocupan: la abrupta caída de la natalidad en Argentina. Sostuvo que el descenso de los nacimientos representa un desafío estratégico para el futuro del país y advirtió sobre sus consecuencias sociales, económicas y culturales.
Durante la conversación, también compartió su mirada sobre las políticas públicas vinculadas a la familia, repasó las conclusiones de una reunión con la ministra italiana de Familia, Natalidad y Conciliación, Eugenia Roccella, y fijó una postura crítica sobre la Educación Sexual Integral (ESI), el aborto y el debate sobre la eutanasia. Para Muzzio, es necesario recuperar una agenda centrada en la promoción de la vida y la formación de las familias.
Entrevista completa a Clara Muzzio
-Bienvenida a MDZ, Clara. Y mi primera pregunta va a marcar un poco el eje de nuestra conversación. ¿Cómo se compone tu familia?
-Muchas gracias por recibirme. A vos, por tu visita. Mi familia es mi marido, Jorge, y mis tres hijos; Felicitas, que tiene 13 años, Bernardita, 11 años y Benjamín, de casi cuatro años.
-Te escuchamos, últimamente, subrayar mucho la preocupación en cuanto a la caída de la tasa de natalidad. ¿Qué implicancias tiene en las políticas públicas, específicamente, en el gobierno de la ciudad?
-Bueno, la caída de la natalidad no es algo que solamente está pasando en la Ciudad de Buenos Aires. Es una catástrofe, le llamo yo, mundial, pero que la particularidad que tiene en la Ciudad Buenos Aires y en el país es que cayó abruptamente en los últimos diez años. Desde el año 2005 al año 2025, en Argentina, la natalidad se desplomó en un 50%. Entonces, hoy están naciendo la mitad de los bebés que deberían estar naciendo para, al menos, mantener una población estable. Y ahí hay dos datos que a mí me parece interesante remarcar para quienes escuchan esto y no entienden cuál es la gravedad de la situación. Para que una población se mantenga estable. vos necesitás una tasa de reposición de 2,1 hijos por pareja, es un hijo que reemplaza al padre y otro hijo que reemplaza a la madre. Hoy la tasa global de fecundidad en Argentina está en 1,4 y bajando y en la ciudad de Buenos Aires 0,9. O sea, la Ciudad de Buenos Aires tiene la mitad del índice que se necesita, al menos para mantener la población estable. Entonces, yo sostengo que eso no puede ser bueno. Una ciudad con menos gente, una ciudad con menos niños, sobre todo, es una ciudad que pierde su vitalidad, pero también pierde su fuerza de trabajo. Y entonces creo central que veamos cómo podemos hacer para, sobre todo, poner el tema en agenda para que la gente conozca de estos temas y empecemos a revertir esta situación.
El proyecto de una vida en familia ya no está presente
-En función de esta observación hiciste un viaje en el que, entre otras cuestiones, te entrevistaste con Eugenia Roccella, ministra de Georgia Meloni. ¿Por dónde fluyó esa conversación?
-Fue un viaje oficial en el que fuimos a ver todas las experiencias en discapacidad y a presentar lo que la Ciudad de Buenos Aires estaba haciendo en términos de discapacidad. Y también tuve la oportunidad de juntarme con Eugenia Roccella, que es la ministra de Familia, Natalidad y Conciliación que tiene Georgia Meloni en Italia, para comprender cuáles eran estos planes y proyectos y cómo veían ellos el tema de la natalidad en Italia, porque en los últimos años también Italia ha tenido una disminución muy importante en cuanto a nacimiento de los niños. Y la tasa de la Ciudad de Buenos Aires y la tasa de Argentina se asemeja mucho a países que ya son envejecidos. Hay pueblos enteros en donde ya no hay niños. Fuimos a conversar con ella para aprender o para ver y para discutir algunas cuestiones. Y creo que los temas más interesantes que me llevo es que nosotros asignamos mucho al tema de la economía del país en esto como una causal de por qué hoy las mujeres eligen no tener hijos, pero cuando vos vas a países como Italia o como Hungría, Alemania, Corea del Sur, que tiene la tasa de fecundidad más baja del mundo, son países cuyo ingreso per cápita es muy elevado, que dan muchos beneficios a las parejas para tener hijos y sin embargo, las decisiones igual no son en pos de formar una familia. Entonces, hablamos mucho con ella respecto de qué es lo que pasó, que el proyecto de formar una familia, de tener hijos, ya no es un proyecto de vida, ya no existe. Empezó a desaparecer de la cabeza de muchísimos de los jóvenes y algo que coincidimos es que hubo muchas cuestiones que se fueron asociando al tema de la caída de la natalidad, que no podemos dejar de mirar en momento de dar estas discusiones (la última ola del feminismo radical, la implementación del aborto en muchos países). No solo con plata es que se va a solucionar o que se va a revertir el tema de que nazcan más niños.
La ESI les metió ideas a los niños a edad temprana
-En cuanto a que ya no hay planificación familiar, no hay un proyecto de familia. ¿De qué manera lo relacionás con la implementación de la ESI, de la educación sexual integral
-Bueno, yo creo que hubo muchas corrientes, especialmente esta cuarta ola del feminismo más radicalizado. que pusieron a la mujer en esta tensión entre «o sos una profesional exitosa o tenés una familia» y yo creo que es una trampa mortal. Porque las mujeres empezamos a tener esa tensión y además con poca información. Las mujeres empezamos a priorizar, por supuesto, tener una carrera y estudiar, lo cual está bien y es buenísimo que muchas de nosotras seamos profesionales, pero dejando de lado la maternidad; todas estas corrientes feministas pusieron ese objetivo en que la mujer sea empoderada, en que trabaje. Yo ahí descreo mucho esto de que el hombre es un enemigo, esta posición de que las mujeres tenemos un techo de cristal que nos impide llegar. Creo que las mujeres llegamos a donde de verdad queremos y que somos poderosas, superpoderosas, además porque podemos ser madres y porque podemos gestar vida. Creo que esto de poner una cosa por sobre la otra es lo que nos ha llevado a estos índices de natalidad bajísimos en el mundo y a que sea muy difícil revertirlo, porque hay muchas mujeres que postergan mucho la maternidad. Y escuchaba a alguien el otro día hablar de esto de que hay mujeres que tal vez decidieron no trabajar o que postergaron estudiar una carrera y postergaron su desarrollo profesional por cuidar y por tener a su familia. Y después ya en los 40 y pico, 50 años, con el nido más vacío, cuando los hijos se empiezan a ir, vuelven a trabajar, vuelven a estudiar. ¿Qué pasa cuando esto es al revés? ¿Qué pasa cuando las mujeres en su edad fértil priorizan trabajar y ser CEOs de una compañía y ser presidentes de un país? Pero después, cuando empiezan a crecer en su edad algo les está faltando y ya no hay vuelta atrás, ya la fertilidad no acompaña. Y entonces ahí, creo que la ESI fue otra trampa mortal, creo que la ESI terminó metiéndonos ideas, sobre todo a los chicos en edad muy temprana, con una fuerte ideología de género, con una fuerte destrucción de real información. Estoy convencida de que los niños tienen que tener información biológica y no ideologizada respecto de su cuerpo, respecto de lo que ellos pueden hacer, de lo que no se les puede hacer a su cuerpo. Pero todo basado en biología, porque claramente esta ideología que se fue poniendo en la cabeza de muchos de los chicos, es lo que hoy hace que tengan poca información, que estén como completamente perdidos en algún punto respecto de cuáles son estas cuestiones que terminan siendo relevantes, ya sea para formar una familia o conocimiento de cuándo una mujer se queda embarazada, cuándo no puede quedar embarazada y después otras ideas monstruosas que nosotros vemos. Creo que vos has entrevistado a Miriam Domínguez de Manada; ideas monstruosas en donde esta ideología siniestra se les mete a los niños (que si un chiquito de cinco años se siente…) porque además es eso, hoy desde el nivel inicial por ley. Creo que los argentinos nos debemos una revisión de esa normativa que, en algún momento se aprobó pensando que era de vanguardia y progresista en términos de progreso, pero terminó siendo progresista en términos de que les destruyó la cabeza, este progresismo más woke que le llaman ahora, que le termina destruyendo la cabeza a los niños. Un niño que juega en sala de cinco con una muñeca. Una institución que ya le dice al niño que tal vez él nació en un cuerpo equivocado. Estas cosas las empezamos a ver en los materiales, por ejemplo, que se dan en la ESI en donde empieza a existir, como toda esta multi diversidad de géneros. Yo sostengo que hay dos sexos, el masculino y el femenino, y uno nace con eso y dentro de lo femenino y lo masculino, después puede haber un montón de diversidad. A mí, cuando me dicen «todas las mujeres queremos una cosa», no; todas las mujeres no queremos lo mismo y cada uno es único en su ser. Pero me parece que sí, que ahí hay mucho que tenemos que revisar.
-Sobre aborto. ¿Qué pensaste cuando se puso sobre el tapete como un gran descubrimiento que de una clínica de abortos, que podría haber sido cualquier institución que practica abortos, los «residuos» precisamente, eran miembros de cuerpos humanos?
-La verdad es que me parece muy, muy triste. O sea que este sea un país que al final termina valorizando la cultura de la muerte. Pero también me parece muy cínico escuchar a personas que militaron y que además hoy sostienen seguir estando a favor del aborto, que se escandalicen por encontrar un bebé descuartizado, porque eso es el aborto. No es ni más ni menos que niños que son asesinados. Y después también en esto de muchos que militaron el aborto y los escucho hablar como muy livianamente de qué catástrofe la caída de la natalidad. Bueno, claramente es esta cultura que lleva a hacerle creer a las mujeres que estar embarazada y tener un hijo está mal. Todos los mensajes están relacionados, utilicemos los métodos anticonceptivos, está el aborto, en donde vos directamente podés eliminar una vida desde el minuto que vos quieras, hasta te diría, casi antes de nacer. Escuchaba una conversación que tuvo Charlie Kirk con una estudiante en donde se armó un debate muy interesante, la estudiante le decía, por supuesto, que ella estaba a favor del aborto, pero no de asesinar bebés recién nacidos. Entonces él decía y ¿cuál es la diferencia entre un bebé de ocho meses en la panza y un bebé que acaba de nacer? Bueno, no, pero no es persona. ¿Pero cómo no es persona? Pero si ese bebé acaba de nacer. Bueno, pueden nacer a los ocho meses… Todas esas discusiones creo que han confundido mucho. Lo que tenemos que hacer es hablar, poner estos temas sobre sobre la mesa. Hoy se está viniendo también muy fuerte todo el tema de eutanasia y me parece muy importante que nosotros podamos trabajar sobre proyectos de vida y que Argentina salga de la cultura de la muerte. Estos proyectos, que se tratan muy livianamente, se empiezan a imponer datos e información falsa, donde se ponen de ejemplos, situaciones lacerantes, verdaderamente dramáticas, únicamente con tal de llegar a un objetivo. Pero, por ejemplo, nadie habla de que hay 180 países donde la eutanasia es ilegal y solo nueve países en donde es legal y los suicidios asistidos, aumentaron. Y hoy, en Argentina, el suicidio es una de las causas más importantes de muerte, más que los accidentes viales, más que los femicidios. Hay 4500 suicidios por año y nadie está hablando de eso. ¿Y nosotros vamos a traer leyes donde livianamente alguien diga que el suicidio asistido está bien? Hoy tenemos leyes como la Ley de cuidados Paliativos o como la Ley de Muerte Digna. Hagamos que funcionen esas leyes, demoslas a conocer, pero dejemos de trabajar sobre proyectos de muerte, trabajemos sobre proyectos de vida. ¿Qué es lo que está pasando en Argentina, que hoy no hay parejas, que las mujeres y los hombres jóvenes no quieren tener hijos? Parece súper fundamental poder traer estos debates a la opinión pública.
El aborto influye en la natalidad
-Bienvenidos esos debates. Nos quedamos con esta idea, entonces. Te agradecemos mucho la visita, Clara.
-Muchas gracias a ustedes.
Fuente Mdzol.com
