En 2013, el programa PPT recreó en un estudio de televisión los planos del refugio secreto de Cristina Kirchner. Ahora, durante el juicio de los Cuadernos, el tribunal proyectó las imágenes crudas del allanamiento de 2018 donde la policía encontró el espacio oculto.
ace poco más de una década, la televisión argentina ponía al aire una investigación que sacudía el tablero político. En su programa Periodismo Para Todos (PPT) del año 2013, Jorge Lanata exhibió los planos arquitectónicos de la residencia de Cristina Kirchner en El Calafate y mandó a construir una maqueta a escala real para denunciar la existencia de una bóveda secreta. El dato había salido de la propia boca del arquitecto que diseñó la vivienda y el Hotel Alto Calafate. Hoy, el tiempo y los tribunales terminaron de entrelazar aquel impacto televisivo con la evidencia judicial.
La causa de los Cuadernos fue el escenario de esta confirmación. Este jueves, a pedido de la fiscal general Fabiana León, el Tribunal Oral Federal 7 proyectó por primera vez las fotografías y los videos oficiales del allanamiento realizado a esa misma propiedad en agosto de 2018. Las imágenes proyectadas no pertenecen a ningún archivo televisivo, sino que son el registro crudo de la Policía Federal y la Gendarmería en el momento exacto en que detectaron el espacio camuflado en el subsuelo de la exmandataria.

El video judicial expuso el operativo de encubrimiento que sufrió el lugar. Al pie de la escalera y frente a un pasillo, los efectivos se toparon con un pequeño depósito tapado por una placa de madera aglomerada y una puerta común que abría hacia afuera. Sin embargo, al remover ese revestimiento, quedó al descubierto la verdad: un marco perimetral de acero macizo, pintado de gris claro, con gruesas bisagras amuradas. La huella innegable de que allí operó una puerta blindada.
Las dimensiones documentadas en el acta del operativo calzaron a la perfección con aquella vieja recreación de PPT. El recinto de hormigón armado, que no pudo ser perforado por los gendarmes, acusó 2,85 metros de ancho, 0,97 de profundidad y 2,20 de altura. Un hallazgo que choca de frente con la desmentida que ensayó Cristina Kirchner en 2018, cuando el entonces juez Claudio Bonadio describió el lugar como una bóveda destinada al guardado de sobornos.

Toda la secuencia visual fue reproducida en la sala de audiencias mientras declaraba Adrián Lotocki, el comisario retirado que lideró el procedimiento policial. Aunque la fiscal León le reprochó su evidente falta de memoria respecto a los detalles técnicos de cómo se logró destrabar el marco de acero, el ex oficial confirmó el dato más importante de la jornada: el búnker no estaba vacío y de su interior se logró secuestrar documentación de altísimo valor.
El botín documental: inteligencia y carpetazos
Lejos de esconder bolsos con dinero, los estantes de chapa del refugio santacruceño funcionaban como una central paralela de inteligencia. El material incautado reveló un meticuloso trabajo de espionaje sobre el árbol genealógico del poder. Entre las carpetas, los investigadores encontraron dossieres dedicados al propio juez Bonadio, a la jueza federal Sandra Arroyo Salgado y hasta seguimientos de la vida patrimonial de su ex pareja, Guillermo Elazar.
También se hallaron documentos detallados sobre Antonio «Jaime» Stiuso (el poderoso ex jefe de inteligencia echado por el kirchnerismo en 2014) y sobre el «Lauchón» Pedro Tomás Viale, su agente de extrema confianza que terminó asesinado. La lupa además apuntaba hacia la arena electoral, con reportes sobre el exsenador Carlos Reutemann y sobre Francisco De Narváez, el empresario que supo vencer a Néstor Kirchner en los comicios de 2009.
La policía secuestró transcripciones de escuchas telefónicas de la minera Barrick Gold, archivos sobre las licitaciones de Enarsa y el caso Petrobras, y datos patrimoniales sobre Federico Elaskar, el ex dueño de la financiera «La Rosadita». Como cereza del postre, apareció un prolijo análisis de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) que radiografiaba a los grandes compradores compulsivos de dólares durante el cepo cambiario de 2014.
Fuente Perfil

