Este refrán nos recuerda que todos podemos cometer errores. Incluso los expertos en un tema o trabajo pueden fallar a veces. Es una forma de decir que nadie es perfecto y que equivocarse es parte de ser humano.
Su Origen:
La frase original más conocida es «Al mejor cazador se le va la liebre», aunque en algunas regiones se adaptó usando la palabra «perdiz».
Viene de la vida en el campo y la caza. Atrapar una presa rápida, como una liebre o una perdiz, requiere mucha habilidad. Sin embargo, por más experiencia que tenga el cazador, siempre puede haber un pequeño descuido o un imprevisto que permita al animal escapar.
Ejemplos en la vida real:
• Un cocinero experto que se olvida la sal.
• El mejor jugador de fútbol que falla un penal fácil.
En estos casos, el refrán nos enseña a no ser tan duros con nosotros mismos o con los demás cuando se comete un error poco común.
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