El Presidente apuntó contra el Viejo Continente asegurando que se hunde por el Estado de bienestar, las regulaciones y un «problema migratorio furioso». Además, elogió a Giorgia Meloni y anticipó una estrategia diplomática para recuperar Malvinas.
Desde los despachos de la Casa Rosada hasta las pantallas francesas, Javier Milei lanzó un dardo directo contra el Viejo Continente. En una entrevista emitida por la cadena de televisión local LCI, el presidente argentino aseguró que “Europa se está hundiendo» y atribuyó esta caída a una combinación que considera letal: el Estado de bienestar, una «maraña de regulaciones«, la injerencia del «wokismo» y lo que definió como un «problema migratorio furioso».
El mandatario utilizó la figura de su aliado político, Donald Trump, para profundizar su diagnóstico. Al ser consultado sobre el rechazo que genera el magnate norteamericano en gran parte de la sociedad europea, Milei respondió sin filtros que a esa región simplemente «le molesta escuchar la verdad de cómo se están hundiendo». Advirtió, además, que de no tomar conciencia sobre esta situación, el continente dejará de ser el faro que alguna vez representó para Occidente.

Para ilustrar esta decadencia, apuntó sus críticas directamente contra Bruselas. El jefe de Estado consideró que la ciudad, sede histórica de las principales instituciones del bloque, encarna «una muerte lenta, agónica y cobarde». Como contrapartida, llenó de elogios a la gestión de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y sentenció que, bajo su mirada, «la capital de Europa no es Bruselas, sino Roma».
En su análisis del tablero geopolítico, Milei dividió al mundo en tres grandes bloques: «América», China y Rusia. Frente a este escenario, justificó su alineamiento automático e incondicional con Estados Unidos e Israel por ser las naciones que mejor defienden los valores históricos occidentales. En paralelo, relegó a Europa a la categoría de un «gran signo de interrogación», acorralada por sus propias crisis demográficas, económicas y políticas.
Esta lectura global también le sirvió para reflotar el reclamo soberano sobre el Atlántico Sur. El presidente señaló la «transición demográfica» del Reino Unido como un factor clave para recuperar las Islas Malvinas, sumado a un contexto comercial donde advirtió que el canal de Panamá se encuentra «al borde de la saturación». Tras los recientes roces con Londres, fue tajante al descartar cualquier vía armada: «De ninguna manera nosotros estamos hablando de un conflicto bélico. Nosotros estamos hablando de recuperar las Malvinas por la vía diplomática«, precisó.
La previa de una gira clave
Las explosivas declaraciones cruzaron el océano apenas unos días antes de que el mandatario arme las valijas. La próxima semana, Milei viajará justamente a Francia con una doble agenda oficial: recibir un premio internacional y encabezar el lanzamiento de la «Argentina Week», un evento diseñado especialmente para atraer inversiones.
Sus declaraciones sintonizan con el clima de fuerte polarización política que atraviesa el continente europeo. El uso del término inglés «woke» (una etiqueta peyorativa utilizada frecuentemente por los sectores conservadores para desestimar las políticas progresistas) refleja una afinidad directa con las posturas ideológicas que hoy ganan terreno en la región.
De hecho, la cruzada del presidente argentino contra las regulaciones estatales y la inmigración aterriza en un momento de plena ebullición, marcado por el avance de agrupaciones ultraderechistas en potencias como Francia, Alemania y el Reino Unido, las cuales sostienen un discurso fuertemente crítico contra las actuales estructuras de la Unión Europea.
Fuente Perfil

