La nueva movilización ocurre a pocos días del femicidio de Agostina Vega, de 14 años, en Córdoba, que conmocionó al país
El pedido sigue siendo el mismo: Vivas y libres nos queremos. A 11 años del nacimiento de Ni Una Menos, el reclamo colectivo que reunió a una multitud en 2015, una masiva movilización contra la violencia de género volvió a colmar la Plaza del Congreso con la misma consigna.
En aquel momento, acababan de encontrar el cuerpo de Chiara Páez, de 14 años, que estaba embarazada cuando su novio la mató y la enterró en el patio de su casa. El 3 de junio llegó en medio de la conmoción por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba. Su cara se replicó en la marcha a través de distintos carteles que pedían justicia.
“Exigimos la renuncia del ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros y la destitución de los fiscales Raúl Garzón e Iván Rodríguez por la desidia organizada del Poder Judicial que la desprotegió y garantizó la impunidad. Este caso sintetiza las violencias institucionales a las que nos somete el Estado”, expresaron las organizadoras en el documento que se leyó desde el escenario durante el cierre que coronó la movilización.
“También nos conmueve el femicidio de Dulce María Beatriz Candia, adolescente, de 17 años, de Misiones, y de Noelia Romero, de Temperley, provincia Buenos Aires”, sumaron, e insistieron en las búsquedas de Camila Maidana, de Chubut, y Delicia Mamani, desaparecida en Córdoba hace seis meses.
Bajo el lema “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, junto con las consignas contra la violencia de género, el documento tuvo fuerte contenido político contra el Gobierno y el recorte de las políticas en esta área. Distintos partidos políticos y organizaciones sindicales se sumaron a la marcha: el Frente de Izquierda y de Trabajadores (FiT), el Partido Obrero (PO), el Partido Justicialista (PJ), la Unión Cívica Radical (UCR), la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y la Confederación General del Trabajo (CGT) también convocaron.
En los alrededores del Congreso desde pasadas las 15 ya se observaban ya banderas contra la violencia de género, así como distintas intervenciones con los rostros de las mujeres asesinadas en la Argentina. Durante los últimos 11 años hubo un femicidio cada 31 horas, según los datos de la Asociación Civil La Casa del Encuentro.
“Tu ausencia duele pero tu recuerdo es mi refugio de paz. ¡Prohibido olvidarte! Alicia Vallejos presente”, se leía en una bandera blanca. Al lado un cartel pedía justicia por Florencia Albornoz: “Femicida Miguel Ángel Mazo, que la sociedad te juzgue ya que la Justicia no lo hizo”.
También se sumaban los rostros de Miryan Adriana Morales, 41 años, de Pocitos, San Juan; Dalma Yanina Miranda, 28 años, de Escobar, Buenos Aires; Estefanía Zamira Bonone, 9 años, de José Marmol, Buenos Aires. En la vereda de la Plaza del Congreso, habia por lo menos 128 fotos de mujeres con sus nombres y la edad que tenían cuando fueron asesinadas.
Para las 16 el movimiento en la plaza se acrecentó, con las banderas de diferentes organizaciones apostadas, pero también muchísima gente llegando por las calles laterales, con pañuelos, buzos, zapatillas o camperas violetas, color que representa la lucha histórica por la igualdad de género y la erradicación de la violencia hacia las mujeres.
“No naturalicen nuestro miedo, desnaturalicen su violencia”, se leía en el cartón que sostenían Lola y Borja. Gabriela, de 47 años, vino con sus tres hijos. “Es muy difícil poder inculcarles a ellos por qué venimos acá y me pareció que era una buena idea de que lo vivan personalmente. Me parece que la lucha tiene que estar y que la consciencia social se tiene que construir. Empieza en la calle y en casa, claro. Tenemos mucho diálogo, ellos nos preguntan y hablamos cosas. Pero también quería que vean lo que es venir a la calle y luchar porque no queremos más femicidios. No queremos que pase más lo que está pasando y para eso no hay que invisibilizar”, contó a LA NACION.

Según el informe anual de la Corte Suprema de Justicia, publicado la semana pasada, en 2025 hubo 200 femicidios, una baja respecto de los 228 registrados en 2024, pero que las especialistas marcan que no puede leerse como una tendencia ante un fenómeno muy arraigado que tiende a mantenerse.
Los datos muestran tambien patrones persistentes: el 83% de las víctimas conocía a su agresor. Casi 8 de cada 10 mujeres fueron asesinadas en su vivienda. El 59% por sus parejas o exparejas y el 36% por personas conocidas. Solo el 18% había denunciado previamente y, en el 44% de los casos, existían antecedentes de violencia.

“No es normal que todas tengamos una historia de abuso”, decía el cartel que sostenía Sofía Simonetti, de 29 años. “Vengo porque tengo una hija de 9 años a la que le quiero inculcar todo lo que vivimos las mujeres hace muchos años: cuidarnos entre nosotras. Me parece importante estar unidas en esta lucha y me parece tristísimo todo lo que está pasando. Estoy acá por Agostina, por mi hija y por todas las mujeres que hoy faltan y las que están en un círculo de violencia y no pueden salir o venir”, expresó en diálogo con LA NACION.

“Vengo porque soy feminista y creo en lo que venimos logrando en este tiempo. Si bien la realidad es muy cruel, venimos mejorando. Vengo para seguir apoyando estas ideas. Nutrirme de mis amigas, escucharnos y hablar sobre lo que está pasando. Todo el tiempo están pasando cosas horribles, pero también mirá todo lo que logramos. Te calma un poco y recarga energía”, detalló a LA NACION Florencia Silvestre, de 30 años.
Al lado, una de sus amigas, Laura Martínez, sostenía un cartel con la foto de Iván Rodríguez, el fiscal que liberó a Claudio Barrelier, el femicida de Agostina Vega, en 2025 por otra denuncia. También, del fiscal Raúl Garzón, a cargo de la actual investigación. “Destitución ya. Mirales bien la cara”, decía. “Se viene hablando mucho de que las mujeres marchan hace 11 años, necesitamos el acompañamiento de la sociedad. Ya sabemos que hay una complicidad intrínseca en el Poder Judicial. Tendrían que estar penados, pero por lo menos verles la cara. Y que los varones empiecen a hablar. Necesitamos que sea un ecosistema, porque sin un ecosistema no lo vamos a lograr. Siguen matando a una mujer por día”, sumó.
Para las 17.30, la Plaza del Congreso ya estaba totalmente ocupada, era difícil desplazarse y se cortaba la señal de internet. Seguía llegando gente, aunque había accesos cerrados.
La protesta, que se replicó en diferentes puntos del país, no estuvo exenta consignas políticas. Las organizadoras denunciaron el contexto social y económico actual y apuntaron contra las políticas de la administración libertaria, que incluso relativiza la figura penal del femicidio. Los programas destinados a prevenir y atender la violencia de género cayeron un 89% desde 2023, según datos de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA).
“Nos movilizamos hoy a lo largo y ancho del país convencides [sic] de que organizar la rabia es también construir una alternativa de vida y dignidad frente al saqueo criminal y la crueldad que impulsa el gobierno de Javier Milei y todos sus cómplices”, continuó la lectura del documento luego de las menciones a las víctimas de violencia de género.
“Nos rebelamos para derrotar el proyecto de ajuste, endeudamiento y saqueo impulsado por Milei, Trump, el FMI y sus cómplices, que nos empobrece, nos somete a la precarización y el pluriempleo, nos obliga a endeudarnos para subsistir y destruye nuestra salud mental. Rechazamos la Reforma Laboral”, leyeron desde el escenario en el que estaban Thelma Fardin y Cazzu.
En otro pasaje político, exigieron la libertad de las dirigentes políticas Milagro Sala y Cristina Fernández de Kirchner y rechazaron el llamado “Operativo Tormenta Negra de Jorge Macri para estigmatizar los barrios populares y sus habitantes”.
Frente al Congreso estaba la bandera rosa de Ni Una Menos, el reclamo que hace once años también copó esta plaza. “Vivas y libres nos queremos”, sentenciaba. Pasadas las 18.30 comenzó la desconcentración mientras sonaba la canción “Vivir sin miedo”, de la cantautora mexicana Vivir Quintana y Mon Laferte: “Que tiemble el Estado, los cielos, las calles/ Que tiemblen los jueces y los judiciales/ Hoy a las mujeres nos quitan la calma/ Nos sembraron miedo, nos crecieron alas/ A cada minuto, de cada semana/ Nos roban amigas, nos matan hermanas/ Destrozan sus cuerpos, los desaparecen/ No olvide sus nombres, por favor, señor presidente”.
Por Lucila Marin
Fuente Lanacion

