Apenas se conoció la noticia, las Fuerzas Armadas británicas entraron en estado de alerta permanente para asegurar, en coordinación con la OTAN, la defensa aérea y antimisiles de la población.
Irán amenazó a la familia real británica, que encabeza el rey Carlos III, y anunció que, como represalia por permitir que Estados Unidos use instalaciones británicas para realizar sus bombardeos en Medio Oriente, atacaría una base militar ubicada en el Reino Unido.

Según la Agencia Noticias Argentinas (NA), la reacción de Teherán llegó luego que Andy Burnham, el nuevo primer ministro de Inglaterra, permitiera que aviones del ejército norteamericano salieran de la base de la Fuerza Aérea Real (RAF) ubicada en Fairford, Gloucestershire, hacia objetivos situados en Irán.
El anterior jefe de gobierno británico, Keir Starmer, se había negado a que se usaran instalaciones de su país en la guerra que encabeza el presidente Donald Trump.
Los Guardianes de la Revolución difundieron un comunicado donde Irán advierte “a la monarquía británica” y la responsabiliza por su “historial oscuro” que, según su punto de vista, incluye masacres, la división de diferentes países islámicos, la ocupación de Palestina y su colaboración en los ataques de Estados Unidos contra Teherán.
El texto acusa a la corona de ser “la principal causante de las desgracias de los pueblos de nuestra región” y la exhorta a no complicar todavía más su posición, para luego adelantar que uno de sus nuevos objetivos es la base de Fairford, desde donde se envían bombardeos norteamericanos a Medio Oriente.
Un vocero respondió desde Londres diciendo que las Fuerzas Armadas británicas han entrado en estado de alerta permanente para asegurar, en coordinación con la OTAN, la defensa aérea y antimisiles de la población.

El canciller de Irán le advirtió a Estados Unidos que su país no tiene la más mínima intención de ceder
Este viernes 24 de julio, Abbas Araqchi, ministro de Relaciones Exteriores de Irán, le advirtió a Donald Trump que su país no tiene la más mínima intención de ceder ante las tácticas “de intimidación” estadounidenses, a las que definió como el “principal problema” para continuar con las negociaciones de paz entre ambos países.

El funcionario aseguró que “Irán ha demostrado que no cederá ante la intimidación estadounidense y que no responderemos de ninguna manera a un lenguaje de fuerza, presión o amenazas”.
En declaraciones que recogió la radiotelevisión estatal iraní IRIB, Araqchi volvió al tema y dijo: “No tememos a las amenazas ni cedemos a la presión, y no toleramos lenguaje amenazante. Proteger al pueblo iraní y los intereses de Irán en el estrecho de Ormuz son algunos de nuestros principios, y los estamos respetando”.
Y añadió que “la mediación” no es el problema, “el problema son los enfoques de Estados Unidos. Es natural que continuemos nuestro movimiento hasta que se alcancen los objetivos y las demandas legítimas del pueblo iraní”.
Fuente Perfil

