En 1865, Julio Verne anticipó el viaje a la Luna: lo que acertó (y lo que la NASA tuvo que hacer distinto)

En 1865, Julio Verne anticipó el viaje a la Luna: lo que acertó (y lo que la NASA tuvo que hacer distinto)

La novela De la Tierra a la Lunade Julio Verne, publicada en 1865, logró anticipar con asombrosa precisión numerosos aspectos científicos y técnicos de la exploración lunar que se concretaron cien años después, durante la misión Apolo 11 y en la actual Artemis II. Ahora Infobae Ediciones la ofrece para descargar gratuitamente y leer en cualquier tablet, computadora o teléfono.

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De la Tierra a la Luna

La obra narra la historia de un grupo de ciudadanos de Estados Unidos que, tras la Guerra Civil, proyectan lanzar una cápsula tripulada desde Florida hacia la Luna utilizando un gigantesco cañón. El relato de Verne, considerado pionero de la ciencia ficción científica, fundamenta sus ideas en cálculos matemáticos y conocimientos astronómicos de su época.

Uno de los mayores aciertos de Verne fue el cálculo de la velocidad de escape. El autor estimó que su proyectil debía alcanzar aproximadamente 11.000 metros por segundo, cifra que coincide casi exactamente con los 11.174 metros por segundo requeridos según la ciencia moderna para salir de la gravedad terrestre. Esta aproximación, lograda sin acceso a datos precisos ni herramientas computacionales, ha sido señalada como “sorprendente”, por especialistas de la ciencia y la literatura.

La Luna, tomada desde la misión espacial Artemis II. (Reuters)La Luna, tomada desde la misión espacial Artemis II. (Reuters)

En la novela, el lugar de lanzamiento es otro de los puntos donde la ficción anticipa la realidad. Verne situó el disparo del proyectil en la región tropical de Florida o Texas, bajo el paralelo 28. La ubicación elegida por la NASA para el Centro Espacial Kennedy, desde donde partió el Apolo 11 en 1969 y ahora Artemis II, se encuentra a pocos kilómetros del sitio propuesto por el escritor francés. La argumentación de Verne para esta elección técnica —aprovechar la velocidad de rotación terrestre y la facilidad logística de una costa— resultó científicamente válida.

Los aciertos de Verne en la exploración lunar

El argumento de la novela sigue a los miembros del Gun Club de Baltimore, quienes organizan una expedición lunar tras la guerra: el plan consiste en fabricar un proyectil de aluminio, reunir fondos internacionales y consultar a expertos del observatorio astronómico de Cambridge para diseñar la misión. Tres tripulantes, entre ellos el francés Michel Ardan (inspirado en el fotógrafo Félix Nadar), viajan en una cápsula presurizada equipada con oxígeno, alimentos y mobiliario. La novela describe el trayecto, la ingravidez y un descenso en el océano, donde la cápsula es rescatada, un desenlace similar al de las misiones Apolo.

La descripción de una cápsula presurizada capaz de mantener la vida durante el viaje es otro de los grandes aciertos de Verne. El módulo de comando Apolo y la nave Orion de Artemis II reproducen, con tecnología contemporánea, la idea de un habitáculo autosuficiente, equipado con sistemas de soporte vital y control ambiental.Portada del libro 'De la Tierra a la Luna' de Julio Verne con un cohete blanco despegando de la Tierra hacia una luna prominente en un cielo estrellado oscuro.«De la Tierra a la Luna», imaginación y razonamiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la novela, los tripulantes observan objetos flotando y experimentan la falta de peso, una imagen que, aunque incompleta desde el punto de vista físico, anticipa de modo notable la vivencia de los astronautas en microgravedad. En el texto original, Verne también detalla la observación del espacio a través de ventanillas y la toma de notas científicas durante el viaje, elementos que se repetirían en los vuelos del Apolo 11 y en las misiones actuales, donde la recopilación de datos y la observación directa siguen siendo prioridades esenciales.

Errores y limitaciones de la anticipación científica

No todas las predicciones resultaron posibles. El mayor error de Verne fue imaginar un lanzamiento mediante un cañón gigante. El método llevaría a los pasajeros a soportar una aceleración de más de 23.000 g (es decir, 23.000 veces la gravedad terrestre), valor que excede por miles de veces el límite fisiológico humano. Las misiones reales utilizan cohetes de varias etapas y propulsión gradual, técnicas imposibles de anticipar completamente en el siglo XIX. Además, la novela describe la existencia de una “segunda luna” terrestre, una hipótesis astronómica descartada por la ciencia moderna.julio verne - Los-últimos-días-de-Julio-VerneJulio Verne, una cabeza situada en el futuro.

Entre otros errores, la obra subestima la energía requerida para el viaje y omite la necesidad de maniobras orbitales complejas. Los sistemas de amortiguación propuestos para proteger a los tripulantes habrían sido insuficientes ante las fuerzas extremas del lanzamiento. Sin embargo, el medio público británico BBC News señala que la atención de Verne a la cooperación internacional y la consulta científica prefigura la estructura organizativa de los programas espaciales actuales.

El legado deDe la Tierra a la Lunaha sido reconocido por ingenieros y astronautas. El nombre del módulo de comando del Apolo 11Columbia, recuerda al Columbiad de la novela. Las frases pronunciadas en 1969 por Neil Armstrong —“Es un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad”— y Buzz Aldrin —“magnífica desolación”— sellaron el vínculo entre la imaginación literaria y la hazaña tecnológica.

Fuente: infobae.com

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