La cartera económica ya se lo informó a las empresas, pero la decisión final se tomará en las próximas semanas. Cuál es el plan oficial y qué pasará en 2027
Por Natalia Donato
La discusión sobre la presión impositiva que enfrenta la industria automotriz volvió al centro de la escena en un momento en que las exportaciones no logran recuperarse y la producción continúa por debajo de los niveles del año pasado. En ese contexto, el Gobierno avanzó con una definición que el sector esperaba: un esquema para reducir de manera gradual la carga de impuestos sobre los envíos al exterior.
El equipo económico tiene listo el decreto que dispone una baja gradual de las retenciones a la exportación de autos, una medida que ya se le comunicó a las terminales nucleadas en la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa). Sin embargo, y aunque la decisión está tomada, su oficialización depende de una variable central: el resultado de la recaudación tributaria correspondiente a marzo, según indicaron a Infobae fuentes oficiales y privadas.
Se desconoce cuál es el número que esperan, pero lo cierto es que los ingresos vienen en caída en términos reales desde los últimos siete meses. Ocurre que a la baja de gravámenes, como el impuesto PAIS, las retenciones y los aranceles a la importación -y ahora desde abril, también el fin del impuesto a los autos de lujo- se suma la caída en los niveles de actividad, que impacta directamente en la recaudación.
En febrero, según la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), las tres fuentes de ingresos tributarios –DGI, Aduana y Anses– recaudaron en conjunto $16,23 billones, lo que implica una suba nominal de 20,1% respecto al mismo mes del año anterior, mientras que los precios aumentaron 32,4% en el mismo período. Es decir, hubo una caída en términos reales. Si la tendencia continúa en marzo, el Ejecutivo demorará el decreto que mantiene en vilo a toda la industria automotriz.
Cómo será la reducción
Según indicaron fuentes del sector, que les informó Economía, el esquema diseñado contempla una reducción progresiva del derecho de exportación, que hoy se ubica en 4,5%, hasta alcanzar el 0% hacia fines de 2026. La iniciativa forma parte de una agenda orientada a mejorar la competitividad de la industria automotriz, en un contexto en el que las exportaciones continúan con desempeño débil.
Actualmente, los vehículos exportados desde Argentina tributan un derecho de exportación del 4,5% y reciben un reintegro del 7%, mientras que en el caso de las autopartes —como las cajas de transmisión— no se aplican retenciones y el reintegro alcanza el 5,5%. Este esquema se mantiene vigente y constituye uno de los puntos de discusión entre el sector privado y el Gobierno. En el caso de que se eliminen gradualmente los derechos, los reintegros se mantendrán, ya que tienen que ver con todos los tributos que hay sobre la cadena de valor y el objetivo es exportar menos impuestos.
El ministro de Economía, Luis Caputo, y su equipo, en un encuentro con los directivos de Adefa, el año pasado
En las terminales automotrices sostienen que la carga fiscal continúa siendo un factor determinante en la pérdida de competitividad frente a otros países de la región. En ese marco, la reducción de retenciones aparece como una herramienta directa para mejorar las condiciones de exportación y recuperar volumen.
De acuerdo con estimaciones de la industria, la eventual eliminación del tributo podría generar un incremento de entre 20.000 y 25.000 unidades adicionales destinadas a exportación. Ese aumento impactaría también en los niveles de producción, en un contexto marcado por caídas interanuales tanto en fabricación como en ventas externas.
Caída de producción y exportaciones
Los datos más recientes publicados por Adefa reflejan esa situación. Durante febrero se fabricaron 29.632 vehículos, lo que representó una suba del 41,1% respecto de enero. Sin embargo, la comparación interanual mostró una caída significativa del 30,1% frente a las 42.419 unidades producidas en el mismo mes de 2025.
En el acumulado del primer bimestre, la producción totalizó 50.630 unidades en 36 días laborales, con un promedio de 1.406 vehículos diarios. Ese resultado implicó una caída del 30,1% respecto del mismo período del año anterior.
Las exportaciones, en tanto, tampoco mostraron una recuperación respecto del año pasado. En febrero se enviaron al exterior 15.991 vehículos, lo que representó el 54% de la producción mensual. Ese volumen implicó una mejora del 63,9% frente a enero, pero marcó una caída del 28,9% en la comparación con febrero de 2025.
En el acumulado de los dos primeros meses del año, las exportaciones alcanzaron 25.750 unidades, con una baja del 23,4% respecto del mismo período del año anterior. Estos datos consolidaron la preocupación del sector, que identifica a las ventas externas como el principal desafío.
El desempeño del mercado brasileño también influyó en esa dinámica. Entre enero y febrero, Brasil compró 2.815 vehículos menos que en el mismo bimestre de 2025, un dato relevante para una industria que depende en gran medida de ese destino.
Desde la industria señalaron que la caída de las exportaciones se vinculó con el peso de los costos fiscales sobre la producción local. Aun con la incorporación de nuevos modelos orientados a mercados externos, el volumen exportado no logró sostenerse.
En la exportación de vehículos 0 km, una parte significativa del precio final está compuesta por tributos. Hace dos años esa incidencia se ubicaba en torno al 20% y, si bien hoy descendió a aproximadamente el 13%, todavía se mantiene en niveles elevados. Esta carga impositiva sobre la industria automotriz afecta la competitividad de los autos producidos en el país y complica su inserción en mercados internacionales.
En ese escenario, la baja de retenciones aparece como una de las principales herramientas en evaluación para modificar esa tendencia. El antecedente más cercano fue la suspensión, durante el año pasado, del esquema que contemplaba la eliminación del tributo para exportaciones incrementales, una decisión que respondió a restricciones fiscales.
Hasta el año pasado, estaba vigente un esquema que quitaba las retenciones sobre las exportaciones adicionales que superaran el nivel de operaciones registrado en 2020. Ese umbral se fijó en 137.000 unidades, en línea con la cantidad de vehículos 0 km enviados al exterior en ese año. En la práctica, esto implicaba que las exportaciones hasta ese tope abonaban el gravamen, mientras que las unidades que excedían ese volumen quedaban liberadas del recargo. A modo de referencia, en 2024 se exportaron cerca de 314.000 vehículos, por lo que casi la mitad de ese total se colocó en el exterior sin carga impositiva adicional, un dato nada menor.
Fuente Infobae

