La Cámara del Crimen ordenó que se le coloque al empresario un dispositivo de rastreo y geolocalización; no hizo lugar a la detención que pidieron los denunciantes, la fiscalía y la asesora de menores
En las últimas horas de ayer, la Sala IV de la Cámara del Crimen decidió confirmar el procesamiento de Marcelo Eduardo Porcel y, además, agravó la situación cautelar del empresario. Y si bien no accedió a la detención del imputado acusado de abuso de menores, ordenó colocarle una tobillera electrónica.
La parte resolutiva de la decisón sostuvo: “Confirmar el auto traído a estudio, en cuanto fue materia de recurso, con los alcances que surgen del cuerpo de la resolución. Ordenar la inmediata colocación de un dispositivo permanente de rastreo y geolocalización sobre el cuerpo del imputado y la entrega a los damnificados de dispositivos que operen en conjunto y les envíen alertas que indiquen acercamientos vinculados con las restricciones impuestas».
Finalmente, también conminó al empresario para que se someta a la extracción de material genético para hacerse el muestreo de ADN.
Todo empezó en la mañana de ayer. En una audiencia convocada por la Cámara, después de las apelaciones de las partes, tanto las querellas, como la fiscalía y la asesora de menores coincidieron en reclamar por la “no detención” que, hasta el momento, benefició a Porcel en el proceso desde el primer día.Pidieron llevar al acusado tras las rejas.
En ese acto, además, siete de las diez víctimas les escribieron a los camaristas Ignacio Rodríguez Varela, Hernán López y Julio Lucini una carta en la que piden que el hombre al que denunciaron vaya preso por lo que les hizo.
El defensor de Porcel, Roberto Rallín (su socio, Francisco Oneto, estaba en la audiencia del juicio por la muerte de Maradona), defendió sus argumentos por los cuales apeló el procesamiento y se opuso a la extracción de una muestra de ADN. Además, apeló el procesamiento del juez de primera instancia que lo consideró autor de delitos de abuso sexual gravemente ultrajante agravado, corrupción de menores y producción de representación sexual de menor de edad. La imputación comprende hechos reiterados respecto de diez menores de 13 años.
En esa audiencia, además de los abogados, estuvieron presentes 14 padres y madres de las víctimas. En cambio, Porcel estuvo ausente. Hay una explicación irrefutable: se le impuso una prohibición de acercamiento a los chicos o a sus familias.
Por la noche, la Sala IV resolvió mantener en libertad a Porcel y colocarle una tovillera electrónica, además de entregarle un dispositivo antipánico a cada uno de los 10 denunciantes.
El expediente 36.627/24 quedó radicado ante la Cámara luego de los recursos de apelación presentados tanto por la defensa como por la querella contra la resolución firmada el 6 de abril pasado por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional 50.
En primera instancia, el juez Carlos Bruniard dispuso el procesamiento de Porcel como presunto autor de delitos de abuso sexual gravemente ultrajante agravado, corrupción de menores y producción de representación sexual de menor de edad.
El magistrado no ordenó la prisión preventiva del imputado. Como medida cautelar, únicamente dispuso la prohibición de ausentarse de su domicilio por más de 24 horas y la de acercarse a las víctimas, a sus familias o a eventuales testigos de cargo.

Esa decisión abrió dos planteos contrapuestos ante la Cámara. Por un lado, la defensa de Porcel cuestionó el procesamiento y pidió su revocación o modificación al considerar que no se encuentra acreditado el grado de probabilidad requerido para sostener la imputación en esta etapa procesal. Por el otro, la querella apeló la falta de detención y reclamó una medida cautelar más severa.
La investigación sobre Marcelo Porcel, uno de los socios de la sociedad que originalmente se adjudicó la concesión del shopping Oh! Buenos Aires, el ex Buenos Aires Desing, comenzó a mediados de 2024, luego de una serie de denuncias de padres y menores que describieron episodios de presuntos abusos sexuales ocurridos en reuniones organizadas en el entorno familiar del empresario.
Varios chicos —todos ellos compañeros de los hijos de Porcel en el Colegio Palermo Chico— declararon en Cámara Gesell y relataron situaciones compatibles con maniobras de abuso, exposición sexual y conductas consideradas por la Justicia como posibles hechos de corrupción de menores. Con el avance del expediente se incorporaron nuevas denuncias, testimonios y peritajes, mientras la causa permaneció bajo secreto de sumario durante buena parte de la instrucción.
El proceso tuvo un paso lento en la Justicia. Por caso, cuando se sumaban diez denuncias recién Porcel fue llamado a indagatoria. Justamente ese acto procesal está barnizado de una enorme polémica: el juez permitió que Porcel comparezca en la audiencia indagatoria de manera remota ya que lo hizo mediante la plataforma Zoom.
La resolución judicial de abril de 2026, en la que fue procesado, sostuvo que existían elementos suficientes para procesar a Porcel por hechos reiterados contra diez menores de 13 años. De hecho, más allá de los testimonios de los menores, que actualmente tienen entre 17 y 18 años, en un peritaje al teléfono de Porcel se encontraron fotografías capturadas con alguna cámara oculta de los compañeros de sus hijos desnudos, mientras se duchaban en el baño de su domicilio, en el lujoso edificio Le Parc, en Cerviño y Godoy Cruz, en Palermo.
Los relatos de los menores dan cuenta de que el empresario, accionista de la empresa que originalmente ganó la licitación para explotar el shopping Oh Buenos Aires, ex Design en Recoleta, les proporcionaba alcohol, les entregaba dinero por tomar y los incentivaba a desnudarse en su oficina a cambio de plata cuando los ahora denunciantes tenían 13 años.
Por Diego Cabot
Fuente Lanacion

