Consejos para que los padres ayuden a sus hijos a abandonar algunas costumbres u obsesiones a la hora de dormir
La hora de irse a dormir puede resultar un poco complicada para padres e hijos. No solo porque el niño pueda querer estar despierto un rato más, sino también por esas costumbres raras que pueden adoptar. ¡Te ha pasado que quieren tomar agua, se les ocurre ir 200 veces al baño o empiezan a contar una historia sin fin? Bueno, pues no eres la única que lo sufre, hoy hablamos de las manías que adoptan los niños a la hora de ir dormir y que agotan a los padres.
Qué les aporta a los niños esos hábitos que adoptan antes de dormir
A los adultos nos resultan a veces injustificadas, pero para los niños las manías son sinónimo de placer y tranquilidad, por lo que les facilita conciliar el sueño. Algunos insisten en chuparse uno o varios dedos, otros enroscarse el cabello, tocar su ombligo, acariciar el pecho de mamá, jugar con sus cabellos, ir a la cama con su juguete favorito o hasta con una prenda de vestir de mamá o papá, entre muchas otras.
Para los niños, la hora de dormir resulta muy estresante. Pocas veces se quedan rendidos a la primera, generalmente quieren seguir despiertos, con papá y mamá o realizando alguna actividad divertida. En ese cambio al que deben hacer frente, surge estrés, dudas y temores, por lo que requieren relajarse, sentir la serenidad y la seguridad de tener el control y que todo estará bien durante el tiempo que esté dormido. ¿A qué se deben esas manías? ¿Qué pueden hacer los padres?
• Ante todo es importante entender el origen de estas manías. El niño desea tener seguridad en su entorno, saber que todo está conforme a su percepción. Es como cuando a uno de adulto le quitan su elemento seguro: sientes estrés, ansiedad y que tu mundo se altera. Pues lo mismo sucede con tu hijo, solamente que acorde a su edad. Nunca minimices lo que siente o la intensidad de ese sentimiento, ponte en su lugar para comprenderle.
• Saber que, en su mayoría, son rituales transitorios te permite entenderlo y afrontarlo con paciencia. No te desesperes tratando de eliminarlo de manera obligada, solo porque no estás de acuerdo con que tome tal o cual comportamiento. Por el contrario, esta actitud hará que se refuerce su manía y entrar en confrontación permanente, lo que hará más difícil la hora de dormir.
• Si en algún momento se va a dormir sin cumplir con su manía, no se la recuerdes, estarías reforzando un comportamiento que el niño ya desea abandonar.
• Si se trata de una manía que pueda resultar peligrosa – como dormir con una lámpara veladora encendida cerca de su cama toda la noche -, lo recomendable es conversarlo para llegar al origen de tal necesidad y una vez solventada, desaparecerá tal manía.
• Disminuye la ansiedad de tu niño. Al momento de la separación para irse a la cama, lee un cuento agradable, que te cuente lo más bonito que le ha pasado en el día, practicad juntos ejercicios de respiración y relajación, compartid unos minutos antes de que deba quedarse solo en su habitación. El niño necesita estar seguro y sentir que papá o mamá estarán cerca si los necesita.
Qué hacer cuando la manía del niño no desaparece y se perpetúa en el tiempo
Normalmente, las manías que adquieren los niños resultan transitorias y a medida que van creciendo estas desaparecen. Con tu ayuda, aplicando las recomendaciones anteriores y también con su proceso normal de maduración, van adquiriendo mayor seguridad y eliminando el temor y estrés de irse a la cama. Recuerda que se trata de un proceso y como tal merece paciencia y acompañamiento para que tu hijo no se estrese y obtengas el efecto contrario.
En ocasiones, puede que esto no suceda y, por el contrario, el comportamiento se refuerce al punto de ser inquietante o generarle mayor ansiedad al niño, generando conflicto a la hora de dormir. En este caso, es necesario revisar ese comportamiento para eliminarlo. Convérsalo con frecuencia para hacerle cambiar sus pensamientos y sentimientos de inseguridad sobre la situación que le preocupa. Recuerda que paciencia y amor son dos claves necesarias a la hora de conversar con los niños.
Si observas algún comportamiento que va más allá de lo que puedas considerar una simple manía transitoria y que le afecta seriamente para conciliar su sueño, te recomiendo consultarlo con su pediatra. Nadie mejor que él para recomendarte una buena higiene del sueño infantil. Su evaluación permitirá detectar si tal manía está asociada a algún tipo de trastorno que deba ser atendido por especialistas en el área y podrá canalizarte u orientarte sobre qué hacer al respecto.
Fuente: https://www.guiainfantil.com/salud/suenos/manias-que-adoptan-los-ninos-a-la-hora-de-dormir-y-agotan-a-los-padres/