La oposición acusó en duros términos a la primera ministra de llegar desprevenida al “tsunami” provocado por el “Día de la liberación” que anunció el presidente norteamericano
ROMA.- Como era de esperar, el “Día de la liberación” de Donald Trump -que decidió imponerle aranceles del 20% a la Unión Europea (UE), con consecuencias catastróficas para el bloque y un verdadero “tsunami” para Italia-, dejó muy mal parada a la primera ministra, Giorgia Meloni, amiga de la primera hora del presidente estadounidense y de su brazo derecho, Elon Musk.
Junto a su otro amigo, Javier Milei, Meloni fue la única líder europea que estuvo en la asunción de Trump, el 20 de enero pasado, en Washington. Y en las últimas semanas de trastocamiento del orden internacional impulsado por Trump, pese a estar al frente de uno de los países fundadores de la UE -humillada por el nuevo inquilino de la Casa Blanca en diversas cuestiones, comenzando por Ucrania-, en lugar de ponerse de su lado, prefirió jugar de equilibrista. Y no irritar a la nueva administración ultraconservadora estadounidense, siempre con su sueño de pasar a tener ventajas y un rol privilegiado de interlocutora entre Washington y la maltrecha UE.
En una entrevista con el Financial Times -la primera a un medio extranjero- concedida la semana pasada y que causó mucho ruido, Meloni consideró “infantil y superficial” tener que elegir entre Trump y la UE. La líder de Hermanos de Italia explicó, además, que no veía al presidente de Estados Unidos como un adversario, que quería seguir respetando al “primer aliado” de Italia y que quería evitar una fractura transatlántica. Reveló, además, que estaba de acuerdo con las críticas que el vicepresidente JD Vance soltó en contra de Europa en la conferencia de Munich: “desde hace años que yo digo que Europa se ha perdido un poco”, comentó Meloni, de 48 años y que, según se anunció, recibirá a Vance en Roma el fin de semana de Pascuas.
Pero anoche, cuando a las 22 (hora local) de Italia comenzaron a conocerse los detalles del “Día de la liberación” que cambió dramáticamente al mundo, la premier se vio obligada a una primera, tibia, respuesta. “La introducción por parte de Estados Unidos de aranceles hacia la UE es una medida que considero equivocada y que no conviene a ninguna de las partes. Haremos todo lo que podamos para trabajar hacia un acuerdo con Estados Unidos, con el objetivo de evitar una guerra comercial que inevitablemente debilitaría a Occidente en favor de otros actores globales”, escribió en sus redes sociales. “En cualquier caso, como siempre, actuaremos en el interés de Italia y de su economía, también hablando con otros socios europeos”, añadió, poco antes de la medianoche. Pero la reacción apareció tardía.
Ese jueves, con la Bolsa de Milán, como las del resto del mundo, que se derrumbaba y la oposición en pie de guerra, acusándola de haber llegado totalmente “no preparada” a la catástrofe, la premier canceló todas las citas previstas en su agenda. Y se encerró en Palacio Chigi con algunos de sus ministros de confianza para concentrarse en cómo darle seguimiento al crucial y disruptivo golpe de los aranceles.
Para el “made in Italy”, en efecto y sobre todo para el sector agroalimentario, pero también para la industria automotriz, farmacéutica y de la moda, serán terribles las consecuencias de las nuevas tarifas para los productos de la UE, que arrancan el 9 de abril. Como destacó el presidente de Confindustria (la UIA local), Emanuele Orsini, Italia exporta cada año a Estados Unidos bienes por un valor de 67.000 millones de euros, frente a los 25 mil millones que importa.
Según cálculos del sitio web Pagella Politica, que se basó sobre un reciente informe del ISTAT, casi una quinta parte de las empresas exportadoras de Italia (18%) y de los trabajadores del sector (17%) están ahora en riesgo debido a la guerra comercial declarada por Trump. Según datos del Ministerio de Asuntos Exteriores, entre los sectores más afectados se encuentran la maquinaria (13.000 millones en exportaciones a Estados Unidos al año), los artículos farmacéuticos (13.000 millones) y los vehículos y autopartes (8.000 millones). La situación también es grave para los productores de vinos y bebidas espirituosas, que venden casi la mitad de sus exportaciones totales a Estados Unidos.
“Meloni llegó sin estar preparada para la catástrofe arancelaria que golpeará nuestra economía como un tsunami y anunciada desde hace meses. Ahora tendrá que disculparse con Xi (Jinping) y recuperarse”, clamó el expremier Giuseppe Conte, líder del Movimiento Cinco Estrellas. Sobre los aranceles “Meloni hasta ahora permaneció inerte, esperando ser recibida por la Casa Blanca, por Trump, y en cambio sólo fue recibida en el congreso de Calenda”, agregó, refiriéndose a un mitin del partido del exministro Carlo Calenda.

Coincidió Elly Schlein, líder del Partido Democrático, el principal de la centroizquierda. “Los aranceles de Trump son un golpe a las empresas y a los trabajadores italianos que harán que Italia pierda miles de millones de euros y decenas de miles de puestos de trabajo. El daño será enorme, tanto para los países afectados (Italia, que registró un superávit comercial de 39 mil millones con los EE.UU. en 2024, el segundo en Europa después de Alemania) como para los Estados Unidos”, advirtió.
“Es increíble cómo el gobierno se ha quedado quieto, sin hacer nada, sabíamos desde hace meses que este día llegaría. Pero Giorgia Meloni utilizó hasta ayer el condicional para no ofender a su amigo Donald y está provocando que Italia llegue desprevenida a este desastre. Ya es suficiente, el gobierno debe despertar y optar por ponerse del lado de Europa. Debemos reaccionar unidos como Unión Europea de manera selectiva y proporcionada, y obligar a Trump a negociar con una sola voz europea y manteniendo la espalda recta para evitar una guerra comercial ilimitada y evitar la deslocalización de la producción manufacturera de Europa e Italia a los Estados Unidos”, añadió Schlein.
Habló parecido el expremier Matteo Renzi, líder del centrista Italia Viva. “Trump declaró la guerra. Es una guerra comercial, no militar. Pero es una guerra contra todos. Y sobre todo contra Europa. Bruselas debe reaccionar de inmediato. Y utilizar esta agresión para repensar profundamente la Europa del mañana. Despierta, Europa: ahora o nunca. En cuanto a Italia, Meloni se confirma como no apta para el rol (de premier). El Palacio Chigi insiste desde hace semanas en la relación especial entre Roma y Washington. Vimos lo que pasó: Trump ni siquiera nos recibió en la Casa Blanca”, disparó.
En este clima al rojo vivo, por la noche Meloni apareció en el TG1, el principal noticiero de la RAI intentando aplacar los ánimos. “Creo que la elección de los Estados Unidos es una elección equivocada, que no favorece ni a la economía europea ni a la americana, pero también creo que no debemos alimentar el alarmismo que estoy escuchando en este momento”, dijo. “El mercado de los Estados Unidos es un mercado importante para las exportaciones italianas, que en última instancia vale el 10% de nuestras exportaciones totales y no dejaremos de exportar a los Estados Unidos. Esto significa que obviamente tenemos otro problema que debemos resolver, pero no es la catástrofe que algunos describen”, aseguró. Adelantó, finalmente, que la semana que viene se reunirá con los representantes de los diversos sectores productivos para analizar el impacto real de los aranceles y “buscar las mejores soluciones”.
Por Elisabetta Piqué
Fuente Lanacion