La ex presidenta decidió librar una batalla de poder con el gobernador bonaerense que sobresale detrás de la discusión electoral. La Corte Suprema tiene en su poder la decisión de condenarla definitivamente por Vialidad
Cristina Kirchner afronta días decisivos para su futuro político, electoral y judicial. Está en el centro de la escena, como ella siempre ha querido estar. Pero las que la rodean actualmente no son buenas noticias. Su liderazgo está en crisis, su conducción es cuestionada y la decisión de su libertad depende de una Corte Suprema incompleta.
La ex presidenta está dispuesta a jugar una carta fuerte en el tablero electoral de la provincia de Buenos Aires. Tal como contó Infobae, el último domingo, durante un encuentro que se realizó en Ezeiza, CFK le planteó a un grupo de intendentes leales que está dispuesta a competir como candidata a diputada en la tercera sección electoral.
La sorpresiva postura tiene que ver con el planteo que mantiene firme Axel Kicillof respecto al desdoblamiento de las elecciones bonaerenses. El Gobernador está decidido a adelantar los comicios y resiste la presión de CFK y Sergio Massa para no hacerlo. Es una batalla de presiones que aún no tiene un final y que está desgastando a todo el peronismo bonaerense.
En el kirchnerismo empiezan a cultivar la idea de que la titular del PJ Nacional será candidata en la provincia más poblada del país. O en una elección distrital o en una nacional, pero jugará. En el Instituto Patria mantienen la cautela. Es extraño que CFK anticipe una jugada política de ese tenor. Por ahora son ejercicios de presión sobre Kicillof, que parece estar dispuesto a soportar los achaques de sus socios políticos y levantar la bandera de la autonomía como una señal clara de cambio de ciclo.La relación entre Kicillof y CFK está quebrada
La rebelión del Gobernador daña la conducción de CFK. Antes, en La Plata se escuchaba decir que, encima de toda la interna, estaba la figura de la ex vicepresidenta. Aún cuando chicaneaba a Kicillof con algún mensaje encriptado o un gesto de distancia en un puñado de actos del conurbano. Ahora, en medio de una guerra a cielo abierto, los kicillofistas prefieren evitar nombrarla. Están dolidos. Se siente destratados. Algunos se siguen cuidando. El problema, dicen, es con Máximo Kirchner y La Cámpora.
La postura en el kirchnerismo es diametralmente opuesta. En el cristinismo repiten como un mantra que Kicillof traicionó a la ex jefa de Estado. A la que lo llevó a la silla de gobernador, la que lo abrazó cuando acumuló rencillas con su hijo Máximo y la que avaló su decisión de volver a competir por la gobernación, cuando un sector importante del mundo K le exigía ser candidato a presidente.Frente a la imposibilidad de conseguir que el Gobernador haga las elecciones concurrentes, CFK avanzó con una serie de mensajes políticos de alto impacto. Todos tienen un único objetivo: que su hijo político revise su posición. Cada día de resistencia del economista, carcome por dentro su liderazgo en el peronismo y, sobre todo, en el mundo K. Es una señal de debilidad de una conducción que supo ser muy poderosa.
Sin embargo, su poder de fuego sigue siendo muy potente. Más limitado que antes, pero con capacidad de daño.Si llegara a ser candidata en la tercera sección, muchos intendentes que acompañan a Kicillof tendrían serias complicaciones en la renovación de sus concejos deliberantes. En principio, parece no importarles, aunque saben que el riesgo es alto. La discusión que está trazada va más allá del plano electoral. Tiene que ver con un cambio de era en la conducción del peronismo.La ex presidenta se podría anotador un triunfo en el Senado cuando se traten los pliegos de los jueces de la Corte (NA: Pablo Lasansky)
Este jueves será un día importante para la novela que protagoniza el kirchnerismo. La ex presidenta puede quedarse con una victoria legislativa en el Senado si, finalmente, se tratan en el recinto los pliegos de los jueces Manuel García Mansilla y Ariel Lijo, designados por Javier Milei, a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), al frente de la Corte Suprema.
“Están los números para voltearlos”, aseguran en las filas K respecto a los pliegos de ambos magistrados. La mayor parte de la oposición está dispuesta a frenar su desembarco definitivo en el máximo tribunal porque fueron designados por decreto. El kirchnerismo trabajó en un acuerdo para que ingrese Lijo, pero una de las condiciones era que Milei no avance a fuerza de DNU. La regla no se cumplió y la negociación no llegó a puerto.
García Mansilla ya es miembro de la Corte, pero su pliego está atado a la decisión del Congreso. Su estadía podría llegar hasta noviembre de este año. Un puñado de días atrás al máximo tribunal llegó el recurso de queja de CFK en la causa Vialidad, donde tiene una condena de seis años e inhabilitación para ejercer cargos públicos que fue ratificada en segunda instancia.
Si la Corte rechaza el recurso o confirma la condena, la ex mandataria será detenida y no podrá ser ejercer más cargos electorales. El Gobierno especula con la posibilidad de que eso suceda antes de las elecciones de este año porque entienden que CFK piensa en buscar fueros a través de cargos legislativos. Es decir, que quiere ser candidata para protegerse de una eventual condena.La titular del PJ Nacional podría ser candidata a diputada provincial en la tercera sección electoral (Photo by Luis ROBAYO / AFP)
Los tiempos de la Corte Suprema son inciertos y una definición de ese calibre, en un año electoral, sería extraña para el comportamiento natural de los jueces que integran el tribunal. No hay certezas de tiempo ni de decisiones, pero la bolilla que contiene el futuro de CFK está girando a toda velocidad en la ruleta judicial.
Pese a los achaques de la vida interna del peronismo y la condena en la causa Vialidad, la titular el PJ Nacional se las arregla, con pericia y capacidad de maniobra, para mantenerse indemne a la avanzada de sus detractores y las presiones lógicas de una condena que podría quedar firme y cambiar su historia. Pese a todo, sigue siendo la líder más importante de la oposición. Un lugar que Milei utiliza y que Kicillof padece.
Fuente Infobae